Sri Lanka (Febrero 2017)

Sri Lanka es un país de contrastes donde se mezclan lo tradicional con lo moderno, un sinfín de antiguas culturas y religiones y gente de distintas etnias. Aquí dejo mi resumen, consejos, diario e itinerario de una aventura maravillosa por la Isla del Té y de las múltiples sonrisas.


Resumen del Viaje

Hace mucho tiempo que puse el dedo en Sri Lanka como un objetivo a corto plazo que quería cumplir, y creo que he acertado al no retrasar más mi viaje a esta pequeña en apariencia (pero grande en contenido y sensaciones) isla del Océano Índico que a menudo pasa desapercibida como si fuese fagocitada por su gigante vecina, India.

Y es que el turismo en Sri Lanka está creciendo a velocidades vertiginosas, y miedo me da que en unos años la isla acabe transformándose en una nueva Bali, con un sinfín de núcleos turísticos como Ubud o Kerobokan (ufff….). Si en 2015 se calculaba que recibía aproximadamente un millón de turistas al año, esa cifra ahora está próxima a ser duplicada.

Pero aún no es demasiado tarde. Mucha gente viene a apoltronarse en las zonas más turísticas de la costa sur y, como mucho, en la entrañable Ella. El futuro es incierto, pero por ahora Sri Lanka sigue siendo un destino relativamente barato, con mucho que ver, oír, hacer, disfrutar, saborear, entender y compartir.

¡A mí desde luego me ha encantado! Y me han quedado bastantes cosas que ver como para poder hacer una segunda incursión en cualquier momento.

Te invito a adentrarte conmigo en increíbles reinos budistas, pequeñas pero abruptas montañas y sus respectivos valles, infinitas plantaciones de té y (sí, es posible todavía) paradisíacas playas casi desiertas.


Diario de Viaje: Paso a Paso (Enlaces)


El Itinerario Final

Una vez más, viajar sólo y sobre la marcha ha resultado ser una experiencia 100% satisfactoria. Sri Lanka se presta a ello, a moverse reservando día a día y a cambiar rutas o planes en función de quién nos encontremos o de los consejos de la gente local. No hay mayor placer que viajar con total libertad.

A pesar de todo esto, sí que es cierto que yo tengo un pequeño TOC de orden y organización, pero lo que hago es planificar de antemano cuál sería mi itinerario “ideal” según lo que he visto y leído y me apetece hacer, y después lo voy cambiando en route según las casuísticas y situaciones.

En el caso de Sri Lanka, lo que no cambió fueron las tres zonas que quería visitar:

1) Las Ciudades Antiguas: Llegué al aeropuerto de Negombo con las ideas claras: irme directamente a Anuradhapura y Mihintale para empezar ahí el recorrido y continuar por Dambulla, Polonnaruwa y Sigiriya. Siempre me desplacé en autobús local (las tarifas son un chiste) y utilicé para alojarme Couchsurfing, Guesthouses y Hostels.

2) Las Montañas: Me encanta la montaña, hacer rutas, trekkings y todo lo que se le parezca. Sri Lanka tiene una potente zona central montañosa, y ahí quería pasar una semana. Elegí como puerta a las montañas la famosa ciudad de Kandy, y desde ahí me moví en tren y autobús local por Hatton, Dalhousie, Nuwara Eliya, Ella y Haputale. El Couchsurfing resultó ser casi imposible, así que me alojé en Guesthouses y Homestays.

3) El Sur: Febrero y Marzo es muy buena época para el sur, así que no había que desaprovechar la oportunidad. A pesar de todos sus atractivos que congregan a la mayor parte del turismo, se puede disfrutar de esta zona de la isla de muchas formas distintas. Llegué a Tangalle en autobús desde Haputale y me moví siempre en autobús local (salvo el último día que cogí autobús exprés para ir al aeropuerto). Aquí visité también Rekawa, Mirissa, Galle y el fantástico Parque Natural de Udawalawe. Me alojé en varios Homestays y en casa de la familia local con la que se está quedando unos meses mi compañera de viaje finlandesa Niina.

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Información Post-Viaje

Transportes

“Pero qué pequeña es Sri Lanka, en 10 días me la recorro entera”

Pues no, no way. Moverse en este país requiere mucho tiempo, mucha paciencia y mucha tolerancia a lo desconocido. Según el tiempo del que se disponga, es mejor centrarse en ciertas zonas y no pretender hacer recorridos maratonianos porque, sinceramente, es casi imposible.

El transporte es deficitario en la eficacia, pero es muy fácil y muy barato moverse por el país en transporte público (tren o autobús), y es una forma más de conocer la realidad de la gente (algo que en una furgoneta privada no se llega ni a atisbar).

– Tren: hay varias líneas de tren, y más o menos todas parten de Colombo. Por un lado la que va a Negombo y continua a Anuradhapura y Jaffna, la que va por el sur hasta Mirissa y Matara, la que va a Kandy y continúa por las montañas y la que va hasta Polonnaruwa y sigue hasta Tricomalee. Funciona bastante bien, es barato, pero es muy lento. Es espectacular el trayecto de Kandy a Ella por las montañas, valles y campos de té (7 horas). El precio depende de la clase (1ª, 2ª, 3ª…). Puede ser muy difícil reservar asiento (a veces está todo lleno con semanas de antelación) pero se puede siempre comprar billete media hora antes de la salida para la zona “sin reserva”, pero sólo los primeros en subir tendrán asiento, los demás… ¡pues de pie!

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Tren por las montañas

– Autobús local: raro es que no haya ningún autobús que suba a lo alto de Adam’s Peak. En autobús se puede ir prácticamente a cualquier lado. No conviene preocuparse por la frecuencia y horarios, pasan cada 10, 15 o 20 minutos hacia prácticamente cualquier destino y son excesivamente baratos (yo llegué a pagar 1,4 € por 5 horas de trayecto). Van a tope, y cuando van a tope (y a tope me refiero a todos los sitios ocupados y el pasillo lleno) siempre hay sitio para más gente, así que no son aptos para quien lleve mal el roce físico con desconocidos. Si vas sentado y el autobús se llena es habitual que alguien te ponga encima su mochila, maletín, bolsa de fruta, niño… ¡lo que sea! Aún con todo, es una forma muy práctica, barata y divertida de viajar.

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Decoración de los autobuses y niño nadando entre mochilas

Para ciertos trayectos más largos o importantes hay servicios más privados de autobuses o furgonetas que van más rápidos y tienen incluso aire acondicionado. Por supuesto, el precio puede ser de hasta el triple que el autobús normal.

– Tuk-tuk: el transporte privado estrella, los taxis de Sri Lanka. Estas carruliñas de tres ruedas que son una mezcla de scooter con diligencia están por todas partes. Yo incluso creo que hay más tuk-tuks que personas. La mayoría de los conductores te intentarán engañar de una forma u otra (con tarifas abusivas, mintiendo sobre la existencia de algún trayecto de autobús…). Hay que tener cuidado. Conviene preguntar a los locales las tarifas y pactar siempre de antemano el precio final con el conductor. Pese a todo, son muy útiles y muchas veces nos han salvado de algún que otro apuro.

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Moverte en tuk-tuk convalida por un fin de semana en Port Aventura

– Avión: a efectos prácticos el único aeropuerto de la isla es el de Negombo/Colombo. Hay otros aeropuertos (Tricomalee, Anuradhapura, Jaffna…) pero no hay líneas regulares internas asequibles como para utilizarlos. El transporte por carretera es lo que predomina.

Higiene y Limpieza

Esto ha sido una sorpresa. Por supuesto no es Europa, pero hay más nivel de limpieza del que me esperaba. Las pequeñas ciudades y pueblos no están demasiado sucios y en las zonas naturales se preocupan por su mantenimiento más que en otros países asiáticos. Visité un hospital por una caída y (salvo las paredes algo cotrosas), todo lo demás estaba muy bien puesto, con buena atención, material e higiene.

Quien sea muy escrupuloso es mejor que no se fije en cómo son las cocinas y disfrute de la sabrosa dieta del país sin preocuparse demasiado de dónde han sido cocinadas ciertas cosas (me parece alucinante lo que consiguen hacer algunas veces simplemente con un cutre-hornillo estilo camping gas… increíble).

Alojamientos

Hay muchos hostales, guesthouses (como hostales pero con un toque más familiar) y homestays (en los que te quedas con la familia y te integran en menor o mejor manera). Todos por los que he pasado han estado bastante bien: cama cómoda, limpieza aceptable, taza de váter (¡síiiii!), mosquitera, buen desayuno…

Me quedo con los homestay porque siempre permiten ir un poco más allá y aprender más cosas sobre la cultura y tradiciones. En cuanto al precio, hay de todo y también depende de la zona, pero en general es posible encontrar alojamiento decente entre 6€ y 12€ por persona, aunque influye mucho si se viaja sólo o no. Es decir, muchas veces he acabado pagando prácticamente el precio entero de la habitación doble sólo para mí. Cuando alguien se unió a una habitación que yo ya tenía reservada o al revés, vimos siempre que el aumento de precio era de 2€ o 3€, por lo que compensa buscarse compañía por el camino o alternar habitaciones con dormitorios.

Salud y Riesgos

Sri Lanka es un país bastante seguro en términos generales.

– Enfermedades: la malaria está totalmente erradicada y sí que hay bastantes casos de dengue, por lo que hay que tener precaución con los mosquitos (usar repelente, mosquitera, mangas largas al inicio y final del día…). Aún así, me sorprendió la poca cantidad de mosquitos que vi. En todo el viaje me picaron solamente 3 o 4. Como es habitual, hay que beber agua embotellada o purificada y evitar bañarse en aguas estancadas con mala pinta.

– Peligros: el único momento en el que sentí miedo fue en Mirissa a las 5 de la mañana, aún de noche, buscando el embarcadero para ir a ver las ballenas azules. Y sentí miedo por culpa de unos perros que empezaron a ladrarnos y seguirnos, pero al darles la espalda y caminar tranquilamente pararon. Hay un grave problema con los perros en este país, la población de perros callejeros es alarmante y la mayoría de ellos no están precisamente “sanos”. También conviene ser precavido con los dragones de komodo y las serpientes, aunque por lo general se asustan de la gente y huyen.

– Hay bastantes farmacias y el acceso a medicamentos y productos de primeros auxilios es fácil y barato.

Comida

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Cena típica, String Hoppers con te y Paratha Roti

No se puede decir que haya mucha variedad, pero se come bien y con buenos productos. De lo que he probado, me quedo con:

– Rotis: una especie de tortitas hechas con agua y harina y que después preparan con huevo, coco, vegetales o pollo. Suelen venir acompañadas de los “Currys”, distintas salsas (pero contundentes) que pueden ser de lentejas, patatas, jackfruit…

– Noodles: finos fideos que pueden ir acompañados con huevo, pollo, verduras…

– Kottu Roti: puede ser de huevo, pollo, vegetales… Es un plato que combina alguno de estos ingredientes con roti y algún curry, todo troceado y listo para comer. ¡Riquísimo también!

– Arroz con Currys: Plato de arroz acompañado de diferentes salsas, es uno de los más típicos y tradicionales.

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Arroz y cuatro currys

– Además de esto también cocinan mucho string hoppers, pancakes, huevos fritos o estilo tortilla… Y por supuesto fruta, mucha fruta, y el delicioso té de Sri Lanka.

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Plátano, piña, papaya, mango y lima

Vamos, que hay para casi todos los gustos pero eso sí, ¡con tolerancia a las especias!

La Gente de Sri Lanka

Parte del encanto de viajar a la antigua Ceylan es su gente. En cualquier sitio se puede encontrar una buena conversación con la gente local (en el autobús, el tren, en la cola de una tienda, en la calle…). A la mayoría le gusta hablar mucho y curiosear sobre la procedencia de los extranjeros (aunque en ciertos momentos pueden llegar a parecer demasiado cotillas o descarados, pero todo es acostumbrarse y seguir un poco la corriente).

Incluso los que hablan poco inglés quieren interactuar. El último día, cuando ya me iba al aeropuerto, conocí en el autobús a Nelka, una chica con la que no pude hablar mucho pero que incluso acabó regalándome una especie de pulsera hecha por ella. Lo dicho, ¡nunca sabes cuándo van a acabar las experiencias en Sri Lanka!

Presupuesto

Sri Lanka es más caro de lo que yo pensaba, pero es bastante asequible. Incluyendo el avión (ida desde España), alojamiento, comida, transportes, compras, visado y las dichosas entradas a parques y monumentos, gasté 1050€ en 23 días sin cortarme demasiado. El cambio actual es 1 € = 160 LKR.

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Y todos esos bonitos billetes no suman ni 130€..

– Alojamiento: se puede viajar manejando un presupuesto de 1200LKR – 2000LKR de media por día, que se reduce si no se viaja sólo.

– Comida: la comida local en sitios locales es barata. Se puede comer o cenar bien por 400LKR – 600 LKR, e incluso menos, con los pequeños fritos que venden en muchos puestos y cuyo precio ronda las 60LKR por unidad.. Estos precios cambian radicalmente si buscamos comida occidental.

– Transportes: un trayecto corto (menos de 50km) en autobús no llega a 100LKR y uno largo (200 km) puede llegar a las 250LKR. Barato, muy barato.

– Entradas: aquí está el mega-gasto. Los precios son abusivo y no han hecho más que subir en los últimos años. Se pueden considerar caros incluso bajo estándares europeos. Entre Anuradhapura, Polonnaruwa, Dambulla, Sigiriya, Horton Plains, Udawalawe y el Whale Watching tour pagué 26.000LKR (unos 170€), y a eso hay que sumarle otras entradas de entre 3€ y 10€ que incrementan la cifra hasta más de 200€. Por supuesto, la gente local paga entre un 1% y un 5% de ese precio. Me parece demasiado.

OJO: es vital guardar los billetes pequeños (20 LKR, 50 LKR, 100 LKR) como tesoros porque en muchos sitios es difícil conseguir cambio y muchas veces les cuesta aceptar billetes incluso de 500 LKR o 1000 LKR (¡ya no digamos los de 5000 LKR que da los cajeros!)

Resumen Final

– Sri Lanka es tu destino si te gusta pasear por antiguos templos y descubrir ruinas de otras civilizaciones, viajas sólo y te apetece unirte a otra gente por el camino, te interesa involucrarte con la gente local, te gusta la playa, la montaña, los animales (vamos, la naturaleza en general), soportas bien el calor (o incluso te gusta) pero de vez en cuando también aguantas bien el frío, viajas con un presupuesto más o menos ajustado y estás abierto a que tus planes puedan cambiar (por el clima, por los transportes, porque una señora te impide coger el tren… ¡por cualquier cosa!)

– Puede que Sri Lanka no sea tu destino ideal si necesitas limpieza e higiene a nivel europeo (algo que se puede suplir pagando pastizales por alojamientos de lujo), necesitas rigidez de horarios y transportes (“here you never know”, es lo que dicen los locales), te asustan los bichos pequeños (hormigas, arañas, mosquitos), grandes (culebras, mini-dragones de komodo, perros que están por todas partes) o muy grandes (elefantes) porque te puedes encontrar cualquiera de ellos en cualquier sitio, si necesitas una ducha caliente (aunque te garanticen en el hostal que hay, una vez más, “you never know”) o te llevas mal con el arroz, la pasta y las especias.


Yo no lo dudaría: ¡viajar por Sri Lanka es un placer!

2017-02-sri-lanka-horton-plains-mario

Perdido en la alta pero plana naturaleza de Hortons Plains

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