Irán 2017 – Etapa 3 – Yazd, La Ciudad de Los Tejados

Los encantos de Yazd van más allá de los relatos de Marco Polo y la historia del Zoroastrismo. Es una de las ciudades más antiguas de Irán y uno de los mejores campamentos base para hacer excursiones de un día. Caminar entre su amable gente y por sus famosos tejados ha sido una de las mejores experiencias del viaje.

Nuestra llegada a Yazd no pudo ser mejor. El autobús nos dejó puntual en la nada céntrica estación y un taxi nos llevó por 120.000 IRR al punto de encuentro que Mohammad (el couchsurfer que nos iba a alojar tres días) me había enviado. Allí nos recogió en coche para ir con él a su bonito piso en una zona muy tranquila donde vive con su mujer, Mina, y su gato Timo.

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Momentos de la vida cotidiana de Yazd

Esa primera noche compartimos piso con Julia, una chica de Hungría y Sakura, de Japón. Son compañeras de piso en Inglaterra y están viajando juntas por Irán. La acogida por parte de nuestros anfitriones fue estupenda. Mohammad y Mina son un matrimonio joven muy moderno y divertido. Les encanta viajar, la montaña, el cine y, sobre todo, charlar.

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Durante los tres días que pasamos en Yazd las conversaciones que tuvimos fueron siempre muy interesantes. Aprendí muchísimas cosas nuevas sobre Irán, sobre el funcionamiento del país, sobre la sensación generalizada de la gente y sobre cómo funciona el día a día. Hablamos también de viajar, de trekkings, de frikismo de cine… Vamos, una experiencia completa e inigualable, desde el primer momento sentí que estaba hablando con alguien en mi misma onda.

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Llevando el ColaCao hasta el fin del mundo

Hacer Couchsurfing en Irán está resultando ser una experiencia muy enriquecedora. ¡Qué gente más maravillosa! Mohammad y Mina, además de ayudarnos en todo y preocuparse de que estuviésemos contentos y disfrutando de su ciudad nos incluyeron en su rutina todo lo posible, lo que es mucho teniendo en cuenta que ambos trabajan todos los días. Mohammad incluso me invito un día a ir a la piscina con él y Mina se trajo a toda su familia para hacer un encuentro cultural.

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Ojalá pueda volver a coincidir con ellos en Irán, España o cualquier otra parte del mundo. Son realmente gente que aporta alegría y buen rollo.

Día 1: Tour Fallido – Tour No Fallido

Nos levantamos temprano para ir con Julia y Sakura a un tour gratuito de 2 horas por la parte vieja de la ciudad. Tardé un rato en despejarme del cansancio acumulado del viaje y de lo tarde que nos acostamos la noche anterior. ¡Dos iraníes, dos españoles, una húngara y una japonesa con ganas de hablar da para mucho rato!

El taxi nos dejó directamente junto a la Masjed-e Jameh, que es desde de donde sale el tour guiado por las históricas callejuelas de Yazd. Allí estaban los holandeses con los que habíamos comido en el restaurante tradicional de Isfahan. ¡Qué casualidad! Como aún no hay demasiado turismo en Irán es fácil reencontrarse con la gente por el camino. Eso me gusta.

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Zona Vieja de Yazd

El tour me resultó bastante aburrido y pesado. Al guía, que hablaba muy bien inglés por cierto, le faltaban bastantes revoluciones y parecía estar dando un discurso a cámara lenta. Me dediqué esas dos horas a socializar con el resto del grupo e intentar encontrar a alguien que se uniese a nosotros para ir a algunos de los pueblos cercanos por la tarde en taxi privado.

Sakura y Julia habían cogido un tour de 6 horas para ir a Meybod, Kharanaq y Chak Chak. A mí me parecían muy pocas horas (y muy caro, 500.000 IRR) para poder visitar con calma esos tres sitios, por lo que decidimos buscar un taxi y dos personas más para repartir gastos y ser los dueños y señores de nuestro propio tiempo.

Un grupo de españoles que viajaban con Paso Noroeste y que estaban haciendo también el tour gratuito me comentaron que de esos tres sitios Meybod les pareció bastante prescindible, justo lo mismo que nos habían dicho Mina y Mohammad la noche anterior. Decidimos entonces dejar de lado esa parada e ir solamente a Chak Chak y Kharanaq.

En Internet encontré un comentario de alguien que había concertado un taxi privado en el Hotel Khoran. La caminata del tour pasaba por allí, así que mientras el guía soltaba un rollamen eterno a velocidad de crucero decidí escaquearme para hacer la gestión. Los recepcionistas son muy amables y nos organizaron el taxi por 1.600.000 IRR en total. ¡Ya solo nos faltaba encontrar con quien compartir los gastos!

Después de preguntarle a mucha de la gente del tour, una pareja alemana (Nina y Tim) se unieron a nuestro plan y quedamos en el Hotel Kohan a las 13:30 para poner rumbo a Chak Chak y Kharanaq.

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Restaurante Tradicional en Yazd

Todo el recorrido en total son unos 180 km, lo que lleva su tiempo. Después de estar más de una hora y media en Kharanaq fuimos a Chak Chak donde nos encontramos con el tour de Julia y Sakura. ¡Nos fuimos todos de allí a las 19:30 y ellas aún tenían que ir a Kharanaq! En esta época del año se hace de noche a las 19:30, así que su paso por Kharanaq fue bastante testimonial. Qué bien que nosotros fuimos en taxi pasando de Meybod…

Por la noche pasamos de nuevo una velada genial con Mohammad y Mina. Podría estar horas y horas hablando con ellos. ¡Qué suerte tuvimos de que nos acogieran en su casa!

Día 2: Tour Exitoso y Social pero con Intento de Colárnosla

Mientras buscaba gente para compartir el taxi a Kharanaq y Chak Chak conocí a Morgane, una chica francesa que estaba haciendo algo parecido para ir a Zein-O-Din, Saryazd, Fahraj y el Desierto de Lut. La idea cuadraba bastante bien con lo que habíamos pensado para el segundo día, así que nos apuntamos sin dudarlo.

Nos juntamos a las 9 de la mañana en la Masjed-e Jameh una vez más para conocer al resto del grupo que Morgane había juntado. En total, tres franceses, dos españoles, dos australianos, un alemán y dos chicas inglesas de madre polaca y padre iraní que estaban visitando Irán por primera vez. No sabíamos qué tal iban a estar los sitios planeados, pero seguro que lo íbamos a pasar muy bien con tanta mezcla.

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Entrada de la Masjed-e Jameh (Mezquita del Viernes)

En los 10 días de viaje que llevábamos estos australianos fueron los primeros turistas de un país angloparlante que nos encontramos. A diferencia de los británicos o los estadounidenses ellos sí pueden viajar libremente por Irán. La única diferencia con nosotros es que su visa les costó 170 €, y la nuestra 75 €. ¡Menudo pastizal!

El tour acabó siendo toda una revelación, sobre todo en cuanto a la conexión con algunas de las personas del grupo. Las dos chicas irano-polaco-británicas resultaron ser muy interesantes y graciosas, y nos alegramos mucho de descubrir que íbamos a ir en el mismo autobús nocturno a Shiraz el día siguiente.

Lo único que no nos gustó a los 10 integrantes de la furgoneta fue la desagradable sorpresa al enterarnos en la primera parada que los tickets de las visitas no estaban incluidos cuando en las condiciones del tour ponía claramente que sí lo estaban. El chófer no hablaba inglés así que no nos pudo ayudar. Afortunadamente Silvia y Anita hablan también farsi, así que llamaron a la compañía y les dejamos claro que se preparasen para nuestra vuelta.

Al volver descubrimos que en las condiciones ponía “Price includes: transportation, entrance fee, camel ride”, y los de la agencia se escudaron en que “entrance fee” estaba escrito en singular y que entonces solo estaba incluido el precio de una de las entradas. ¡Lo que me faltaba, menuda chorrada! Tomé un poco la palabra y después de dejarles las cosas claras entre varios nos devolvieron lo que habíamos pagado por las entradas.
Por lo tanto todo salió bien. Este segundo día en Yazd nos pareció muy completo: interesantes visitas y socialización. ¡Excelente!

Para rematar la jornada Mohammad me invitó a ir con él a la piscina de la que es socio. Una vez más, pude comprobar que en Irán todo funciona como en casi todos los rincones del mundo. En la piscina la gente socializa, se ríe, habla de sus preocupaciones… Nada que ver con los supuestos complots de uranio y destrucción universal que ciertas potencias mundiales y sectores de la prensa quieren hacernos creer. ¡Irán es genial y punto! Y quien no venga nunca podrá comprobarlo.

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Día 3: Yazd 100%

Después de tanto transporte y tour teníamos claro que nuestro último día en Yazd iba a ser íntegramente para visitar la ciudad. Mohammad y Mina nos compraron por Internet dos billetes de autobús para ir a Shiraz (300.000 IRR) en un autobús VIP que sale a las 12 de la noche, así que teníamos toda la jornada para patear con calma las calles y recovecos de Yazd.

Ateshkadeh: Contacto con La Historia del Zoroastrismo

Empezamos por este Templo del Fuego (80.000 IRR) aprovechando que Mina pasa junto a él en su ruta en coche al trabajo. Desayunamos en una cafetería justo delante del templo y a las 8:30 entramos a este sitio sagrado del Zoroastrismo (o Mazdeísmo).

Esta llama que se mantiene viva en Yazd tiene mucha historia y hace que el habitual viaje de la llama olímpica parezca un chiste. El fuego que aquí se guarda comenzó a arder en el Templo de Pars hace más de 1500 años y dio muchas, muchas vueltas hasta llegar a Yazd en 1940 d.C.

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La eterna llama del Zoroastrismo

Los iraníes siempre han considerado el fuego como símbolo de su existencia. Los seguidores del Zoroastrismo hoy en día aún respetan el fuego al igual que los demás elementos de la naturaleza.

Poco (o más bien casi nada) sabía yo de esta antiquísima religión antes de venir a Irán.
Su profeta no es otro que Zarathustra (ahora ya sé de dónde viene la ópera de Strauss) que fue el primero en promulgar el monoteísmo (allá por el siglo XVII a.C., que se dice rápido). Nació en Persia y muy joven empezó a considerar las supersticiones y creencias de la gente erróneas e inaceptables. Movido por el descontento de las creencias de su época, se dedicó en profundidad a la meditación hasta que, a la edad de 30 años, descubrió los secretos del universo y empezó a predicar su mensaje al mundo.

Según Zarathustra, Dios es la fuente de la bondad y no ve a los humanos como siervos ni ejerce venganza o castigo sobre ellos. Un concepto muy interesante y muy distinto a cómo funcionan las religiones mayoritarias en el mundo.

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Me ha parecido muy curiosa la elección del día festivo o sagrado de la semana. Igual que los cristianos tienen el domingo y los musulmanes el viernes, los seguidores de Zarathustra tienen también su día, aunque su elección es mucho más compleja. En vez de tener un día fijo, el Zoroastrismo divide el año en doce meses y, a su vez, cada mes en 30 días, cada cual con un nombre específico. Cada mes, cuando el nombre del mes y del día coinciden, los Zoroastrianos tienen su día festivo.

Amir Chakhmaq

Salimos del templo iluminados por la sabiduría de Zarathustra y caminamos dos kilómetros hacia el norte hasta llegar a la famosa plaza de Amir Chakhmaq, uno de los núcleos importantes de la ciudad en cuanto a comercio y ubicación.

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Destaca aquí la elegante construcción de tres plantas, de las más grandes de este tipo en Irán. No se puede acceder a ninguno de los niveles superiores, pero realmente las mejores vistas se obtienen desde diferentes puntos de la plaza.

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La zona también es famosa en Yazd por su bonita mezquita (¡entrada gratis!) y las tiendas de dulces tradicionales que hay alrededor del Amir Chakhmaq Complex.

Bagh-e Dolat Abad

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Los dos kilómetros que nos separaban de estos imponentes jardines resultaron ser toda una experiencia en sí mismos. En vez de ir por las calles principales y atiborradas de coches, decidimos callejear para intentar captar la más pura esencia de Yazd… ¡y así fue!

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Callejeando fuera del centro de Yazd

Claramente los turistas no deben pasar mucho por esa zona porque todas y cada una de las personas que nos cruzábamos tenían guardada para nosotros una sonrisa, un saludo, un “welcome to Iran”, una pequeña conversación o incluso una flor.

Nos encontramos con un señor y su hijo conduciendo un pequeño camión que pararon expresamente para saludarnos, una señora kurda de unos 70 años que se acercó también a decirnos hola (¡en inglés!), un grupo de chicas jóvenes que le regalaron a Noemí una rosa, un señor que llevaba una cacerola enorme y que se paró a propósito para hacerse una foto con nosotros… vamos, un no parar. Cuando llegamos a los jardines ya no sabíamos si iban a poder superar la experiencia de caminar hasta ellos.

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Nos hizo también mucha gracia encontrarnos con una de esas “photocopies” de las que nos había hablado el taxista con el que hicimos el trayecto Kashan-Isfahan. Símbolo de Mercedes y marca Irankhodro. ¡Si es que son geniales!

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Los jardines Dolat Abad (200.000 IRR) son un precioso parque y respiro para una ciudad con clima casi desértico y que se pasa buena parte del año con temperaturas superiores a 30ºC.

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El matemático palacio dentro de los jardines

Mohammad Taqi Khan (progenitor de la dinastía de los Khan en Yazd) fue quien mandó la construcción de este espacio rodeado por agua, donde acabó construyendo su propia residencia que cuenta con la Badgir (Torre de Viento) más alta de todo el mundo (alcanza los 34 metros).

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El interior del palacio es una delicia. La planta es totalmente poligonal y destacan las simetrías axiales en todos y cada uno de sus elementos decorativos.

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Geometría y Simetría perfectas

Las diferentes habitaciones están adornadas por pequeños balcones, bonitas vidrieras y preciosas ventanas de madera. Éste es el mejor punto de Yazd para entender bien cómo funcionan las Torres del Viento. Solo hay que ponerse debajo y… ¡no digo más que son spoilers!.

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Los jardines son un paraíso de frescor con un alargado estanque rodeado de pinos, cipreses, árboles frutales, flores…

Masjed-e Jameh

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La parte vieja de la ciudad tiene una historia que se remonta a hace más de 2000 años. Las estrechas calles y pequeñas plazas forman un entramado laberíntico perfecto para pasear incluso cuando hace mucho calor por la facilidad de encontrar sombra para protegerse.

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De todo lo que se puede visitar me quedo con esta magnífica mezquita, que de alguna forma marca la entrada a la parte vieja de Yazd. Su entrada es una de las más altas de Irán gracias a unos imponentes minaretes de 48 metros de alto.

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Niñas de colegio, minaretes y señora camaleónica

Destaca especialmente el contraste entre el colorido de los mosaicos del mihrab y la cúpula.

Fue construida en el siglo XV d.C. en el lugar de un edificio del siglo XII que se cree habría reemplazado anteriormente un Templo del Fuego. En mi guía (la Lonely Planet ultra desfasada de 2012 porque no hay edición nueva) ponía que era gratis, pero no, la habitual tarifa plana de los 200.000 IRR nos estaba esperando amablemente en la puerta.

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Preciosa cúpula la de esta mezquita

Aún así, vale la pena entrar. A estas alturas llevamos ya unas cuantas mezquitas a las espaldas, pero en todas y cada una de ellas hemos encontrado siempre algo distintivo que las hace únicas y excepcionales.

Bogheh-ye Sayyed Roknaddin

El santuario de Sayyed Roknaddin Mohammed Qazi sí que es gratuito, pero no pude visitarlo porque los miércoles la entrada está restringida solo a mujeres y, por supuesto, el día que decidimos entrar era miércoles. Pero lo que realmente destaca de esta especie de mausoleo es su preciosa cúpula azul construida hace 700 años.

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Algunas de las mejores vistas desde los tejados de Yazd va acompañada por los mosaicos de esta espectacular cúpula, un gran ejemplo de elegancia geométrica.

Los Tejados de Yazd

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El tejado más original de Yazd

Una visita a Yazd no estaría completa sin subir a varios de sus tejados para descubrir las vistas aéreas de la ciudad. En general, la mayoría de los hoteles tienen bonitas terrazas a las que se puede acceder aunque no se sea huésped. Simplemente hay que preguntar en recepción con educación y una sonrisa en la boca.

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Las vistas varían mucho en función de la terraza. Desde algunas se pueden tener increíbles panorámicas de la Masjed-e Jameh y cercanías o de Bogheh-ye Sayyed Roknaddin, y desde otras se ven muchas de las innumerables cúpulas de Yazd o geniales colecciones de torres del viento.

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¡La mitad de Yazd está en los tejados!

Dakhmeh-ye Zartoshtiyun

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Para llegar a estas Torres del Silencio (80.000 IRR) conviene coger un taxi pues se encuentran en uno de los extremo de la ciudad.

Parece ser que los Zoroastrianos respetaban tanto los 4 elementos (fuego, agua, aire y tierra) que se encontraron con un serio problema a la hora de decidir qué hacer con los cuerpos de sus difuntos. Enterrarlos contaminaría la tierra, tirarlos al mar contaminaría el agua, dejarlos al descubierto contaminaría el aire y el fuego es demasiado importante como para usarlo.

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Una de las dos torres del silencio de Yazd

Encontraron la respuesta en estas curiosas construcciones situadas en general en lo alto de pequeñas colinas. En lo alto de las mismas, un agujero convenientemente profundo evitaba que los cuerpos contaminasen el aire y, al mismo tiempo, invitaba a los buitres a que disfrutasen del banquete.

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Una forma diferente del ciclo de la vida…

Despedida Familiar

Yazd nos guardaba una última sorpresa. Al llegar a casa de Mohammad y Mina nos dijeron que la familia de Mina iba a venir de visita. ¡Genial! Me encantan estos encuentros en masa con la gente local, es la mejor forma de entender cómo funcionan las familias y las relaciones sociales.

Lo que no pensaba era que iban a venir 9 personas. De repente, el salón de nuestros adorables anfitriones se transformó en una buena cuadrilla de gente de todas las edades de los que nosotros éramos los invitados de honor. Se les podía ver a todos muy alegres y disfrutando de la velada.

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¡La familia al completo!

Un cierre perfecto para el que probablemente sea el capítulo más humano de mi paso por Irán.

Ahora estamos en el autobús VIP nocturno (360.000 IRR, 6 horas) de Yazd a Shiraz. Estamos con Anita y Silvia, así que esperamos poder juntarnos todos en algún momento en nuestro nuevo destino. El autobús es una pasada, los asientos son de puro lujo, nos han dado un pequeño kit de aperitivo y hay muchísimo espacio par las piernas. Cuánto nos queda por aprender en Europa…

¡La aventura persa continúa en Shiraz!

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