Islandia 2013 – Etapa 1 – Reykjavíc (Días 2 y 3)

La gente de Islandia tiene un dicho, “si no te gusta el tiempo, espera 5 minutos“, y a lo largo de nuestro segundo día aquí lo hemos comprobado. Después hicimos una ruta en bici a Hafnarfjordur, un pueblo con casas de pescadores pero que nos ha dejado un poco fríos.

Es como la gran canción de Crowed House “Four Seasons in One Day”. A lo largo de la segunda jornada hemos pasado por todo: amanecimos con un día nublado y frío, después empezó a soplar un viento con una rasca considerable, a medio día lució el sol y, por último, tromba de auga. ¡Para todos los gustos señores!

Salimos del albergue a eso de las 10 de la mañana, con intención de patear las calles más concurridas de la ciudad. Para empezar con fuerza, fuimos a buscar un bar que venía recomendado en mi guía por sus tartas… a nosotros dos eso de las tartas nos gustan, y con cuanta más gordura mejor. El sitio en cuestión se llama Babalu, y creo que haremos alguna otra visita antes de marchar de Reykjavíc. La camarera es una chica catalana que lleva unos meses en Islandia y nos ha contando que las tartas las hace una señora de ochenta y pico años. ¡Están que te mueres! y también hay zumos naturales muy curiosos. Tanto en la terraza como en su acogedor rincón interior, es un sitio que vale la pena.

Desayuno en la terrafa del Babalu

Desayuno en la Terraza del Babalu

Con las energías a tope después de la tarta de chocolate (y algunaMuseo Falológico de Islandia que otra cosilla más) recorrimos la calle principal de Reykjavíc, que es donde se acumulan los comercios y la vida de la ciudad. Está bien… es una capital curiosa, porque aunque tiene 150.000 habitanes aproximadamente, parece un pueblecillo grande más que otra cosa y tiene pinta de ser muy cómoda para ir en bici, probablemente lo hagamos mañana. Cuando nos estaba dando la impresión de que ya se nos acababa elcentro de la ciudad, descubrimos un museo que solo podía existir aquí: El PeneMuseo de Reykjavíc. Y sí, no es ninguna broma, este museo nació de la lúcida idea de alguien que decidió hacer una macro-exposición de los penes de las diferentes especies de seres vivos sumado a otro tipo de objetos como publicaciones, comics y fotos de situaciones relacionadas con el asunto en cuestión. Para nosotros, se ha convertido ya en un clásico de la ciudad, jaja.

2013-07-Reykjavic-PeneMuseo

Instantáneas del Museo “Falológico” de Reykjavíc

Al salir del museo se abrieron los cielos de golpe y salió el sol. Islandia es así: impredecible. Aprovechamos este rato de buen tiempo para ir hasta la costa de la ciudad y caminar hasta el Sun Voyager, una escultura de Jón Gunnar Árnason que es una oda a los viajes, la odisea de descubrir y el sol. En sí no tiene mucha cosa, pero a mí me ha gustado, está ubicada en medio de un estupendo paseo por la costa de Reykjavíc y el enclave preciso que tiene es muy chulo.

2013-07-Reykjavic-Sun-Voyager

Sun Voyager de Jón Gunnar Árnason

Y así como vino el sol para visitar el Sun Voyager, se fue de golpe y la tarde amenazaba con diluvio. Habíamos leído en mi guía que el Saga Museum era muy bueno, y contaba la historia completa de la isla desde que llegaron los primeros habitantes hará cosa de mil años. No teníamos más que un pequeño paseo desde donde estábamos hasta el museo, pero en cosa de minutos se nubló completamente, empezó a llover y a hacer viento y por último apareció una espesa niebla que entraba desde el mar, ¡el pack completo, vamos!

Nos refugiamos en el museo durante algo más de una hora. Está bastante bien, y tiene varias escenas significativas en la historia de Islandia representadas con figuras de cera. A mí me llamó la atención ésta que os muestro, por su curioso parecido con cierta dirigente política europea… ¡que fluya la imaginación!

2013-07-Reykjavic-Saga-Museum

Saga Museum en Reykjavíc sobre la historia de Islandia

Empapados de la historia de Islandia (y del jarreamiento masivo de agua), nos fuimos al albergue a secarnos y prepararnos una buena cena.

Amanecimos al día siguiente con intención de hacer algo de pedaleo. Para eso, alquilamos unas bicicletas y seguimos la ruta desde Reykjavíc hasta Hafnarfjordur. Este pueblecillo tiene un bonito parque con esculturas talladas en madera, pero no creo que valga la pena venir hasta aquí habiendo cosas más interesantes que hacer.

2013-07-Hafnarfjordur-Parque

Hafnarfjordur

Ya de vuelta en Reykjavíc, nos encontramos con una curiosa performance en medio de la calle. Dos personas vestidas de modo clónico y con dos bolas de discoteca como casco disputaban una partida de futbolín a unos islandeses. No sabemos aún bien si era algo puntual o realmente formaba parte de un espectáculo mayor, pero el momento surrealista ya no nos lo saca nadie 😉 Por otro lado, hemos podido comprobar definitivamente que aquí hay gatos por todas partes. Limpios y pacíficos, a veces tienen pose de ser los reyes del mambo.

Ahora escribo desde el albergue mientras me tomo uno de mis vicios: un buen tazón de leche con cacao. ¡Me encanta la leche de aquí! Yo he crecido to2013-07-Reykjavik-Nymjolkmando leche de verdad, leche de las vacas de mi abuela, hervida y al tazón, por eso no puedo con las leches semidesnatadas o desnatadas, ni siquiera a veces con algunas enteras.

Esta Nymjolk está de muerte, creo que va a ser la causante de futuras faltas de presupuesto en las próximas semanas, jajaja.

Mañana dan muy buen tiempo y, en principio, haremos una buena ruta en bicicleta.

¡Cruzamos los dedos para que el tiempo no cambie… en cinco minutos!

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