Islas Feroe 2025 – Borðoy y Kunoy

Las seis islas del norte de son uno de los secretos mejor guardados de las Feroe: mucho menos transitadas que las islas principales pero con una riqueza paisajística y estilo de vida únicos. Si la vida ya es tranquila en general en las Feroe, en estas islas el tiempo pasa todavía más despacio.

Borðoy: La isla principal del norte

En Borðoy pasamos las últimas noches de nuestro viaje a las Feroe en una hermosa casita pequeña en la población de Depil desde donde nos podíamos mover rápidamente a cualquier punto de las islas del norte que fuese accesible por carretera.

Depil: un retiro ideal

Información Básica sobre esta Isla

  • Principales conexiones con otras islas: Eysturoy (por el túnel Norðoyatunnilin), Kunoy (por el pequeño puente-espigón que está en el punto más estrecho del canal Haraldssund), Viðoy (por el pequeño puente-espigón en el canal Hvannasund, a la altura de Norðepil) y Kalsoy (en ferry desde Klaksvík).
  • Es la sexta isla en tamaño (96 km²) y la que tiene la segunda ciudad más importante del archipiélago: Klaksvík. En total, viven aproximadamente 6500 personas en la isla.
  • Su nombre significa «la isla del cabo» y tiene una forma muy extraña, como si fuese un tenedor deformado con tres dientes (situados al sur) y el mango situado al norte.

Klaksvík

Situada en una estrecha ensenada en forma de «U» cerrada, es la segunda ciudad más importante de las Feroe con una población que supera los 5000 habitantes (aproximadamente el 80% de la población de la isla).

Klaksvík, «capital» de Borðoy

Es un importante núcleo de servicios para la toda la población de las seis islas del norte (Kalsoy, Kunoy, Borðoy, Viðoy, Svínoy y Fugloy). Su puerto es muy importante y un gran motor económico para el país.

Aunque es una ciudad muy agradable para pasear, carece del estatus de «ciudad viva y bonita» que tiene Tórshavn o del encanto de los muchos pueblos tradicionales que están esparcidos por todas las islas. Aún así, vale la pena conocerla ya que hay bastantes tiendas interesantes y un par de restaurantes con mucho atractivo.

En cuanto a las tiendas, nuestra favorita acabó siendo la Norðoya Heimavirki (ahora rebautizada como «1912«) donde venden una gran selección de ropa hecha con lana feroesa y de las Shetland hecha por mujeres del pueblo. Después de haber visitado muchas de estas tiendas por todas las islas, es junto a la de Tórshavn la que más nos ha gustado. Aquí compré un maravilloso jersey de lana por la «módica» cantidad de 2000 DKK (es pasta pero vine a las Feroe con la firme decisión de llevarme un buen jersey original ya que nunca dejaré de arrepentirme de no haberme comprado uno del estilo cuando fui a Islandia en el año 2013).

Para comer, nos gustó mucho el Café Fríða. Es cierto que nos trajimos muchas cosas de España y los desayunos y cenas los hicimos prácticamente todos en casa y para comer nos preparábamos bocadillos, pero uno de los días que pasábamos por Klaskvík y estaba el clima Feróes a tope (niebla, fresco, llovizna…) nos animamos a tomar algo caliente en este café-restaurante.

Pedimos una sopa de pescado con trozos de merluza y la verdad es que estaba buenísima. Pero ojo, es un sitio muy popular y concurrido por gente local así que probablemente sea buena idea reservar antes.

La rica sopa de pescado del Café Fríða

El café está casi unido con la oficina de información y turismo, donde venden diversas cosas de recuerdo de las Feroe y hay información importante e interesante de las islas en general y, en concreto, de las islas del norte.

Communication Problems en Información y Turismo

Además de las tiendas, el atractivo fundamental de Klaksvík es la Iglesia Christiankirkjan, del año 1963, una de las más grandes y relevantes de las Feroe y que recibe su nombre en honor al Rey Christian X de Dinamarca. Del exterior destaca que la campana tiene una construcción propia independiente en vez de estar situada en la típica torre de campanario.

Vale la pena entrar (30 DKK por persona) porque el interior ofrece una bonita mezcla entre modernidad y estilo tradicional de las iglesias de las Feroe. El barco de madera de 1890 que está colgado en el techo tiene una importancia especial: además de ser el barco que usaba el párroco para ir a dar sus sermones a otras islas, fue el único de los tres barcos que resistió a una tremenda tormenta en el año 1913 mientras los usaban para pescar. Los otros quedaron destruidos y este fue el que volvió a tierra con los supervivientes de la tormenta.

Mientras paseábamos por el interior de la iglesia nos encantó ver a dos señoras que estaban sentadas al fondo, hablando tranquilamente mientras calcetaban.

Cuando íbamos a salir, una de ellas nos preguntó si habíamos visto la exposición del sótano (ni sabíamos que había un sótano) y nos acompañó para enseñarnos los relieves en madera de un artista local (Edward Fuglø) que cuentan la historia de Jesús desde la Anunciación hasta la Ascensión. Realmente bonitos  y originales.

Aprovechando el tiempo en la iglesia

Cerca de la iglesia está también la interesante escultura Fipan Fagra, diseñada por Hans Pauli Olsen en 2008, que muestra una figura humana desnuda con sus pies y su cabeza entre dos rocas creando una composición que conecta el cuerpo humano con el escarpado entorno natural de las islas.

La escultura quiere mostrar la relación entre los humanos y la naturaleza, haciendo que la figura humana parezca a la vez vulnerable y poderosa.

Fipan Fagra de Hans Pauli Olsen

La última visita que hicimos en Klaksvík (motivada por el clima que tuvimos esos últimos días) fue al Svimjihøllin: la piscina y spa de la ciudad. Por 100 DKK por persona pudimos disfrutar de una piscina interior (¡con tobogán!), de las saunas y de los jacuzzis exteriores.

Estaba todo muy limpio y bien organizado y fue una experiencia chulísima porque pudimos ver a la gente local interactuando (familias, amigos, etc.) y además conocimos a tres chicas jóvenes (una de Perú, otra de Colombia y otra de España) que llevaban unos años viviendo y trabajando en las Feroe y nos contaron muchas cosas de la forma de ser y de las costumbres sociales de la gente local.

Disfrutando de las maravillosas instalaciones de Svimjihøllin

Esto fue la última tarde que pasamos en las islas (el 26 de agosto) y nos pareció un cierre estupendo para dos semanas de absoluta delicia en este pequeño y lejano rincón del mundo.

Depil

Depil es un pueblo enano al este de Borðoy, a poco más de 1 kilómetro de Norðepil. Es tan pequeño que ni aparece en los mapas, pero aquí fue donde alquilamos nuestra tercera (y última) residencia para las islas: una preciosa cabaña de madera con dos plantas mirando directamente a la parte sur del canal Hvannasund.

Nuestra última casa en las Feroe

Nos pareció una ubicación ideal, más tranquila y aislada que nuestras casas anteriores en Skáli (Eysturoy) y Tvøroyri (Suðuroy), y perfecta para terminar aquí nuestro viaje.

Desde aquí teníamos pensado centrarnos en las islas del norte, pero ante el miedo de que el clima empeorase ya hicimos dos incursiones antes de instalarnos en esta casa (un día a Viðoy y otro día a Kalsoy)… y menos mal que tomamos esa decisión por que los tres días completos que pasamos aquí fueron los únicos que podemos describir como de «clima bastante regulero».

Eso sí, en nuestra casita bucólica estábamos encantados, calientes y con unas vistas maravillosas.

Impresionante amanecer con estas vistas

Múla

Aparte de las rutas de trekking que ofrece Borðoy (y que no pudimos hacer por las nieblas), quizás el pueblo más interesante de la isla sea este pequeño asentamiento al norte, al final de la ruta de carretera 743, y que ahora no tiene residentes fijos.

Impresionantes vistas desde Múla

La propia carretera (bueno, pista asfaltada) es un remanso de paz. Son 8 kilómetros los que separan Múla de Norðepil y ya el propio trayecto por la orilla izquierda del canal Hvannasund vale la pena

Vistas de la carretera que lleva a Múla

En nuestra visita, desde que dejamos atrás Norðepil, no nos encontramos con nadie ni en la carretera ni en el pueblo, salvo con las correspondientes ovejitas vigilantes.

Desde cualquier punto del trayecto las vistas de la isla de Viðoy (del monte Malinsfjall con 751 metros de altura y de Villingsdalsfjall con 844 metros) estaban presentes, coronando la inhabitada costa oeste de esta isla.

Si se dispone de tiempo suficiente, es un trayecto (el que lleva a Múla) llano que vale la pena hacer a pie.

El pueblo en sí es de los asentamientos más antiguos de las islas y se menciona ya en escritos del año 1350. Desde el siglo XIX hasta casi finales del siglo XX han llegado a vivir hasta 30 personas (fundamentalmente pescadores y granjeros), pero hoy en día está realmente deshabitado. Fue el último pueblo del archipiélago al que llegó la electricidad (en el año 1970) y de los últimos en tener carretera (en el año 1988).

Casas de Múla

Es un lugar con mucha actividad de aves y, quizás, de los mejores lugares en las Feroe para experimentar la naturaleza en su estado más puro y salvaje. Desde el pueblo hay un sencillo paseo que lleva hasta la garganta Yviri á Gjótanga en poco más de 10 minutos. Una vez en la boca de la garganta tenemos que imaginarnos lo complicado que tenía que ser para la gente local descolgarse por esta pared de más de 30 metros de alto para recoger huevos (¡trabajos verticales!).

Garganta Yviri á Gjótanga

Desde la zona de la garganta hay unas vistas estupendas de Viðareiði y de la subida al monte Villingsdalsfjall desde el que se ven los acantilados de Enniberg (ruta que habíamos hecho una semana antes).

Otras rutas en Borðoy que no hemos hecho

  • Klakkur: esta sencilla ruta sale de un parking al que se llega por una pista asfaltada al oeste de Klaksvík (N 62.226637º, O 6.608793º) y lleva hasta lo alto del monte Klakkur con vistas sobre Klaksvík pero también hacia Kalsoy y Kunoy (3 km, 200 m de desnivel, ida y vuelta).
  • De Klaksvík a Arnafjørdur (pueblo): ruta histórica con buenas vistas hacia el fiordo Arnafjørdur y que lleva hasta el pueblo del mismo nombre. La ruta pasa por el monte Áarskarð (5 km, 400 m de desnivel, solo ida, se puede volver en autobús).
  • Ruta Árnafjørður-Toftaskarð-Katlarnir-Áarskarð: ruta histórica con excelentes vistas (7 km, 700 m de desnivel, circular).

Kunoy: La Isla Flauta

Altamente ignorada por los turistas, la isla de Kunoy está enclavada entre el fiordo Kalsoyarførður y el canal Haraldssund y ofrece, además del pueblo del mismo nombre y el único bosque (bueno, «bosquecillo») de las Feroe, dos agradables paseos flanqueados por las montañas que atraviesan la isla por el medio de norte a sur.

Información Básica sobre esta Isla

  • Principales conexiones con otras islas: Borðoy (por el pequeño puente-espigón que está en el punto más estrecho del canal Haraldssund).
  • Es la octava isla en tamaño (36 km²) y tiene únicamente dos poblados que aglutinan los poco más de 100 habitantes de la isla
  • Su nombre significa «Isla de la Mujer»  y tiene forma de flauta atravesada por una única cadena montañosa con picos que oscilan entre los 700 y los 830 metros de altura con impresionantes acantilados. La verticalidad del terreno ha hecho que la isla haya estado casi siempre muy poco habitada por el peligro de avalanchas y la escasa disponibilidad de terrenos llanos para construir y cultivar.

Haraldssund y Kunoy Villa

Desde Borðoy hay que cruzar el espigón de 300 metros que separa las dos islas para llegar a Haraldssund, el primer pueblo que nos encontramos al llegar a la isla. No hay nada especial en este pueblo y es mejor cruzar el túnel Kunoyartunnilin de 3 kilómetros para pasar a la costa oeste e ir al siguiente pueblo: Kunoy Villa.

En las Feroe, Kunoy Villa es conocido por estar bien resguardada del clima independientemente de lo que toque: lluvia, viento, nieve… Quizás sea por eso por lo que vimos que había muchas casas modernas en construcción (¿será el futuro Benidorm para los feroeses?).

Casas modernas en Kunoy Villa

Fuera de la broma, la primera noticia que se tiene del pueblo es del año 1350 pero se cree que probablemente sea anterior a esa fecha. A pesar de su aparente situación alejada de los lugares más poblados de las islas, fue el primer pueblo al que llegó la electricidad gracias a la planta eléctrica que se construyó aquí en el año 1952.

El pueblo es verdaderamente bonito y apacible. Las casas están todas muy cuidadas y las vistas hacia el fiordo y la isla vecina de Kalsoy son soberbias. 

Caminando por Kunoy Villa

De todas formas, la mejor manera de disfrutar del pueblo es hacer el paseo que lleva hasta lo que los locales llaman «La Plantación«

Ruta de Viðarlundin

  • Duración: 1 hora (25 de agosto)
  • Zonas Visitadas: Kunoy Villa, Viðarlundin, Eggjarsteinur
  • Kilómetros Recorridos:  3 kilómetros (circular)
  • Desnivel Total Acumulado: 100 metros de subida y de bajada
  • Puntos de Altitud Máxima y Mínima: 110 m / 20 m

Esta ruta sencilla y muy recomendable sale del centro del pueblo y se dirige primero hacia el noroeste por la carretera principal hasta llegar a una pequeña subida que termina haciendo un giro de 360º sobre la dirección que llevábamos.

Caminando hacia Viðarlundin

Caminando ahora en ligero ascenso llegará un momento en el que veamos a lo lejos «La Plantación» (Viðarlundin), un pequeño bosquecillo plantado en el año 1905 y que se ha convertido en un gran orgullo para los habitantes de la isla.

Viðarlundin

Es, sin duda, el conjunto de árboles más grande de todas las Feroe (recordemos que por la climatología y ubicación de la isla, aquí no había árboles de forma natural hasta que fueron introducidos por los humanos).

Visto desde fuera parece muy gracioso pero al entrar dentro sí que da sensación de bosque (aunque se termina muy rápido). Está muy cuidado y en el medio hay una piedra enorme (Eggjarsteinur) a la que se puede trepar por una cuerda debidamente colocada.

Interior de Viðarlundin

Al salir del bosque, tenemos una vista maravillosa del valle en el que está el pueblo, en las faltas de la montaña Lítlafjall (470 m). Con el pueblo siempre a la vista, es muy sencillo completar esta vuelta circular hasta el punto de partida.

Kunoy Villa vista desde el final de la ruta

Puedes descargar aquí el track de esta ruta.

Ruta de Skarð

  • Duración: 1 hora (25 de agosto, pequeña incursión)
  • Zonas Visitadas: Haralssund, Skarð
  • Kilómetros Recorridos:  15 kilómetros (ida y vuelta)
  • Desnivel Total Acumulado: 200 metros de subida y de bajada
  • Puntos de Altitud Máxima y Mínima: 50 m / 0 m

Al norte de la costa este de Kunoy están los restos del antiguo pueblo de Skarð, abandonado en el año 1919 pero que es el punto final de este precioso paseo que recorre buena parte del litoral de la isla.

La caminata se puede empezar desde el norte de Haraldssund. Hay una enorme esplanada para dejar el coche cerca de unas fábricas de pescado (N 62.274587º, O 6.605662º).

Dese ahí, hay que caminar un par de minutos hasta el final de la esplanada, cruzar una puerta-cancela y seguir el camino que va siempre bordeando la costa casi en línea recta (no hay pérdida).

Nosotros hicimos solo un pequeño trozo porque se veía claramente que iba a llover y no iba a ser agradable acabar totalmente empapados a kilómetros del coche y de cualquier signo de civilización, pero creo que puede ser una ruta bonita si las condiciones climatológicas acompañan.

Paseando por la costa este de Kunoy

Las vistas de Borðoy son muy chulas e incluso tuvimos la visita de una foca que nos acompañó durante un buen rato.

Nuestra curiosa compañera

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