Islas Feroe 2025 – Sandoy

Muchas veces ignorada en los tours y viajes a las Feroe, es cierto que no tiene ni la grandeza ni el impacto visual de algunas de sus islas hermanas, pero su relieve más agradable y menos escarpado y algunas de sus increíbles playas hacen que merezca un día de visita.

Información Básica sobre esta Isla

  • Principales conexiones con otras islas: Streymoy (por el túnel Sandoyartunnilin), Skúvoy (en ferry).
  • Es la quinta isla más grande de las Feroe (110 km²) y tiene muy poca densidad de población para su tamaño: viven 1300 personas. Su nombre significa «isla de la arena» (por sus maravillosas playas).
  • Su geografía es muy diferente a las islas del norte: la montaña más alta de Sandoy, Tindur, mide solamente 479 metros de altura mientras que en Vágar, Eysturoy y Streymoy es fácil encontrar montañas de 700 metros e incluso 800 metros de altura. 

Para llegar a Sandoy hay que utilizar el túnel Sandoyartunnilin que une Gamlarætt (al sur de Streymoy) con la ruta 30 de carretera (en Sandoy, cerca de Skopun) y pagar los correspondientes 175 DKK por cada trayecto. A esta isla le dedicamos un día entero porque nos parecía suficiente y porque además hay que pagar el uso del túnel, que no es precisamente económico.

Ovejas viviendo la mejor vida en la bahía de Søltuvik

Este túnel subacuático (Sandoyartunnilin) es el más moderno de todas las Feroe: construido en el año 2023, tiene 11 kilómetros de longitud y ha reabierto el debate de si es posible y factible construir un túnel que conecte Sandoy con Suðuroy, que sería uno de los túneles subacuáticos más largos del mundo.

En la jornada completa que pasamos en Sandoy visitamos Dalur, Húsavík, Skopun, Sandur, Søltuvík, Sandsvágur y Skarvanes.

Skopun: El Buzón y la Ruta Líraberg-Drangarnir

Skopun es uno de los pueblos más importantes de Sandoy (junto con Sandur) pero en sí no tiene nada interesante salvo el famoso buzón y el acceso a la ruta del mirador para apreciar los acantilados y las estacas gemelas Líraberg y Drangarnir.

El buzón en cuestión, situado en una pequeña colina, fue en su momento el buzón más grande del mundo. Tiene prácticamente el tamaño de una casa  y la verdad es que resultada entre impactante y perturbador… ¿para qué querían semejante buzón aquí? Who knows…

¿Cuántas cartas caben ahí?

Ruta Líraberg-Drangarnir

  • Duración: 2 horas (19 de agosto)
  • Zonas Visitadas: Skopun, Líraberg, Drangarnir
  • Kilómetros Recorridos: 3 kilómetros (lineal, ida y vuelta)
  • Desnivel Total Acumulado: 200 metros de subida y de bajada
  • Puntos de Altitud Máxima y Mínima: 195 m / 50 m

Para llegar al punto de inicio de la ruta se puede continuar por pista asfaltada hasta un punto en el que resulta evidente que es mejor dejar el coche (hay, a mano izquierda, una esplanada enorme de tierra donde se puede aparcar).

Desde esa esplanada seguiremos caminando un poco por la pista para, rápidamente, desviarnos a mano izquierda por el sendero marcado.

Caminando por la pista con Hestur al fondo

El camino ahora discurrirá en todo momento por un terreno muy cómodo para caminar, siempre con tierra y césped y la fabulosa compañía de las ovejas de la zona.

Las vistas de la ruta son en todo momento espectaculares, con formidables vistas de las islas Hestur y Koltur (las más cercanas) pero también de las montañas de Streymoy al fondo e incluso Mýkines y Vágar.

Vistas de Streymoy, Koltur y Hestur

Para llegar al mirador, tenemos que pasar por un último tramo inclinado que sigue una valla que divide el campo en dos, sorteando los obstáculos de lana perfectamente colocados en medio del camino (adorables).

Una vez arriba, la vista de Líraberg y Drangarnir se descubre formidable ante nosotros: dos estacas gemelas que se elevan casi 150 metros por encima del nivel del mar con la silueta de Suðuroy (la isla más meridional de todo el archipiélago) medio fantasmagórica al fondo.

Las estacas Líraberg y Drangarnir con Suðuroy al fondo

Se puede caminar un poco por el borde del acantilado en dirección sur pero realmente la ruta termina aquí. Después de empaparnos totalmente de esta primera ruta de acantilados de las islas del sur (dos días después iríamos a Suðuroy, quizás la revelación más inesperada de todas las Feroe), deshicimos nuestros pasos y volvimos al coche lentamente para aprovechar la combinación de océano, islas y prados verdes fosforito.

Puedes descargar aquí el track de esta ruta.


Bahía de Søltuvík

Ya sea a pie desde Sandur o en coche (por una carretera bastante endiablada), la visita a Sandoy se quedaría muy coja sin un buen paseo por esta magnífica bahía, uno de los lugares más mágicos de todas las islas.

Para acceder en coche hay que tomar la pista asfaltada que sale al oeste de Sandur, pasando junto al lago Gróthúsvatn y que parece que se dirige a ninguna parte. Este recorrido se puede hacer también caminando, dejando el coche aparcado cerca del lago, pero estaríamos añadiendo tranquilamente unos 8 o 9 kilómetros de caminata entre ida y vuelta.

Bienvenidos a mi bahía

Desde luego, si se dispone de tiempo extra o se pasa la noche en Sandoy pudiendo dedicar 2 días a la isla, me parece un recorrido perfecto para hacer a pie ya que las vistas desde la carretera son magníficas en todo momento.

Haciéndolo en coche hay que tener mucho cuidado porque la carretera es excesivamente estrecha y conviene implorar a la suerte para que, según en qué momento, no venga ningún coche en el sentido contrario…

Carreterita que une Sandur y Søltuvik

Nosotros tuvimos bastante suerte en este aspecto y pudimos realizar el trayecto completo sin complicaciones. 

Al poco de dejar Sandur, nos fijamos en una roca muy curiosa a mano izquierda en la carretera: «The Yarn-Bombed Rock».

Yarn-Bombed Rock

El misterio de esta roca se basa en una leyenda local sobre una bruja ciega capaz de crear oro que vive en una cueva cerca del lago Gróthúsvatn. Todos los veranos, para honrar esta leyenda, las mujeres de Sandur se juntan para cubrir esta gran roca con una pieza de lana confeccionada por ellas mismas, con motivos que van cambiando según el año pero que siempre se centran en la historia de esta bruja.

Nos pareció una cosa muy curiosa, sobre todo teniendo en cuenta que en ese momento no teníamos ni idea de qué pasaba con esa piedra hasta que, posteriormente, buscamos el origen de esta idea tan original.

Dejando la piedra atrás, continuamos conduciendo tranquilamente por la pista hasta llegar a un pequeño parking junto a un monumento a la gente que ha perdido la vida en el mar.

Aquí, justo delante de nuestros ojos, se abría una inmensa bahía en forma de arco recorrida por una hermosa playa de arena aderezada con rocas, praderas y colinas del verde tan característico de las Feroe al que ya estábamos acostumbrados.

Bahía de Søltuvik

Un paisaje realmente idílico al que se quiso sumar una curiosa (pero tímida) foca que iba recorriendo la bahía de un lado a otro y de vez en cuando sacando la cabeza a la superficie para ver qué se estaba cociendo a su alrededor.

Desde el parking, hay que cruzar una pequeña cancela para acercarse al borde del mar y seguir un caminito (algo improvisado) que va en ligero ascenso hacia el sur por las enormes praderas que rodean la bahía.

Paseando por la pradera infinita

No hay ninguna ruta concreta establecida ni ningún objetivo extraño: lo importante es disfrutar del paseo, del entorno y de las vistas que se obtienen desde diversos puntos de lugares tan alejados como Mýkines y Vágar o tan cercanos como la estaca Drangarnir (que habíamos visto unas horas antes desde la ruta que salía de Skopun) y el islote misterioso e inclinado Trøllhøvdi, al norte de Sandoy.

Este pequeño islote llegó a formar parte de la granja de Kirkjubøur, en Streymoy, y aunque parezca increíble la utilizaban para llevar a pastar a un rebaño de aproximadamente 50 ovejas que se acomodaban en las zonas verdes de este peñasco que alcanza una altura de 106 metros.

Drangarnir y Trøllhøvdi

También hay una leyenda sobre este pequeño islote, que cuenta que realmente es la cabeza de un troll que estaba intentando unir Sandoy con Nólsoy tirando de una cuerda atada a amabas islas. Sin embargo, tras poner la cuerda alrededor de su cuello para intentar tirar con fuerza, se pasó de rosca y… ¡se decapitó!.


Pequeños Pueblos de Sandoy

Sandoy no destaca por tener pueblos idílicos que hagan que valga la pena venir hasta la isla solo por ellos (sobre todo si los comparamos con otros pueblos que ya habíamos visto en Vágar, Streymoy y Eysturoy).

Sin embargo, la experiencia de conducir hasta algunos de ellos (en lugares verdaderamente remotos que hacen que parezca que estamos llegando al fin del mundo) y experimentar la tranquilidad (o desolación) de la vida allí, forma parte de la experiencia de las Feroe para entender cómo es el estilo de vida según el rincón del archipiélago en el que se viva.

Sandur

Poco hay que hacer en Sandur. Es la puerta para coger la carretera hacia la bahía de Søltuvík… y poco más. Por su tamaño es realmente el único pueblo de toda la isla donde podemos encontrar servicios básicos.

Casitas de Sandur

Como curiosidad, es una de las zonas más fértiles para el cultivo de todo el país e, increíblemente, la carretera que sale del pueblo hacia el valle fue la primera en construirse en las Feroe (corría el año 1917).

Más interesante que el propio pueblo es la bahía de Sandsvágur, que recibe su nombre por las dunas de arena de basalto negro que hay que cruzar para llegar hasta la playa.

Bahía Sandsvágur

Son las únicas dunas de este tipo en las Feroe y el único lugar de las islas donde crece el carrizo (Ammophila arenaria), un tipo de hierba que crece en terrenos arenosos gracias a un sistema de raíces muy profundo.

Skarvanes

Situado a 8 km siguiendo las rutas 30 y 37, este pequeñísimo pueblo destaca por ser un enclave estupendo (y empinado) sobre unos acantilados que nos permite ver nada más y nada menos que otras cuatro islas: Skúvoy, Lítla Dímun, Stóra Dímun y Suðuroy.

Skarvanes, un pueblo en el fin del mundo

Su nombre proviene de los cormoranes que solían anidar en la zona. En la actualidad, y a pesar de haber sido fundada en el siglo XV, pertenece al desafortunado grupo de pueblos que tienden a quedarse deshabitados ya que solamente 10  personas viven de forma continuada en Skarvanes.

Vista de las dos Dímuns

Como nunca ha habido iglesia en el pueblo la gente tenía que hacer a pie la ruta que comunica Skaranes con Húsavík para poder ir a misa (estamos hablando de 10 km entre ida y vuelta atravesando las montañas, nada más  y nada menos… ¡Eso sí es devoción!).

Húsavík

Situada al otro lado de la isla (en la costa este), Húsavik (literalmente «Bahía de las casas», no confundir con Húsavik en Islandia) es un pueblo bonito y tranquilo de 90 habitantes. Es de los más antiguos de las Feroe y se construyó convenientemente junto a una estupenda bahía con una playa de arena.

Bahía de Húsavík

De este pueblo era la famosa Guðrun sJúrðardóttir, también conocida como «Lady Húsavík» (La dama de Húsavík), que fue en su momento la mujer más rica de todas las Feroe. Con el paso de los siglos se han ido contando diferentes historias sobre este personaje hasta el punto de que ya es imposible saber qué es cierto y qué no. Si nos atenemos a una de las versiones, Guðrun mandó enterrar vivos a dos de sus sirvientes por haber cometido un pequeño robo.

Otra versión cuenta que, realmente, no era más que una pobre mujer de Skúvoy que tuvo la suerte de encontrarse un cuerno de oro perteneciente a uno de los jefes de las islas: Sigmundur Brestisson. Guðrun envió este tesoro al rey quien la recompensó con tanto dinero que pudo comprar toda la tierra de Húsavík e incluso un trozo de las Islas Shetland (Escocia).

Casas de Húsavík

Uno de los tesoros más importantes de Húsavík son los restos de unos antiguos almacenes de piedra, llamados gróthús, que se usaban para guardar carne y pescado. Se puede pasear junto a ellos e incluso abrir alguna de sus puertas para descubrir que ahora se utilizan para guardar otro tipo de enseres (vamos, que se han convertido en simples y llanos trasteros).

Antiguos almacenes o «gróthús»

La iglesia se construyó en el año 1863 para dar servicio a Húsavik y también a los pueblos de Dalur y Skarvanes.

Dalur

Continuando 5 kilómetros por la carretera que sale de Húsavík (un itinerario escénico y con buena dosis de acantilados a uno de los lados) se llega a Dalur, un pueblo bastante pintoresco con casas de colores ubicado en la zona más baja de un valle redondeado en el que viven poco más de 30 personas.

Carreterilla que une Húsavík y Dalur (no apta para gente impresionable)

Además de dar un paseo por este remoto enclave, una de las razonas para venir hasta este extremo de Sandoy donde termina la carretera es hacer la ruta que lleva hasta Skorin, la punta sur de la isla. Aunque se trata de una ruta sin complicaciones es algo larga y no nos iba a dar tiempo ha hacerla antes de que se hiciese de noche, por lo que tuvimos que desechar la idea.

Con lo que sí que nos encontramos fue con las obras de un túnel que parce va a conectar Húsavík y Dalur sin necesidad de pasar por la bonita (pero intensa) carretera estrecha construida en 1963 y con un montón de puntos ciegos. Tenemos la sensación de que este túnel forma parte de la idea de acabar uniendo Sandoy con Suðuroy, ya que tiene sentido que un hipotético túnel subacuático hasta esa isla salga de esta zona.

A los feroeses les encanta hacer túneles por todas partes

Otras rutas de Sandoy que no hemos hecho

Al pasar solamente un día en esta isla no nos ha dado tiempo a recorrer todos los senderos que teníamos en mente, pero aquí quedan para posibles futuras incursiones:

  • Skorin: ruta que sale del pueblo de Dalur y se dirige al sur para llegar hasta los acantilados de las islas con muy buenas vistas de Skúvoy, Lítla Dímun y Stóra Dímun (10 km, 400 m de desnivel, ida y vuelta).
  • De Dalur a Sandur: el mejor recorrido de la isla sale de Guðrunarløkur (N 61.820476, O 6.721828) y conecta Húsavik, Dalur y Skarvanes en un recorrido circular (16 km, 1000 m de desnivel, circular). 

Deja un comentario