Perú 2019 – Etapa 2 – Chachapoyas y La Fuerza del Agua

Las dos cascadas más imponentes (por belleza y altura) del Perú están en la región de Amazonas, bastante cerca de la ciudad de Chachapoyas, y son un santuario natural precioso para cualquier amante de la naturaleza, de la desconexión del mundo y la conexión interior con uno mismo.

Las rutas a estas dos cataratas (Gocta y Yumbilla) pueden hacerse sin ninguna prisa especial en un día cada una tomando como base Chachapoyas, sin necesidad de ningún circuito organizado y utilizando exclusivamente el transporte público (combis y mototaxis).

Ruta de la Catarata de Yumbilla

¿Cómo es la catarata?

Aquí empieza la diversidad de opiniones, de fuentes de información y de consideraciones

Aunque Gocta es la catarata que realmente se lleva la fama, Yumbilla es considerablemente más alta ya que sus tres saltos principales suman una caída total de 896 metros (¡casi nada!).

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Primer y segundo saltos de la catarata

Lo que ocurre es que a veces se queda seca fuera de la época de lluvias por lo que no aparece en muchos de los rankings de cataratas a nivel mundial.

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Tercer salto de la catarata

Para muchos es la quinta más alta del mundo (que se dice rápido), pero realmente ya sea la quinta, la décima o ni se considere lo que está claro es que tanto la vista de la catarata como la ruta para llegar a la base de sus saltos y sus miradores es simplemente fantástica.

La Ruta a la Catarata

El trekking de la catarata Yumbilla es significativamente más sencillo que el de Gocta y no es necesario tener mucha experiencia en caminatas o montaña para llegar a un buen mirador sin dejarse los hígados (aunque algo de esfuerzo sí que hay que hacer).

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Mapa-resumen de la ruta a la catarata

Para llegar hasta el punto de inicio hay que coger primero una combi a Pedro Ruiz (5 soles, 1h), desde donde una mototaxi lleva primero hasta Cuispes (donde se paga la entrada de 10 soles y se contrata un guías por 40-60 soles si se considera oportuno) y después hasta el punto de inicio del trekking por 25 soles más.

Hay que andar con ojo al llegar a Pedro Ruiz porque rápidamente te van a preguntar a qué sitio vas. Si te suben a una combi desconfía, porque probablemente sea la que va a Jumbilla, que es un pueblo a 2h en dirección Tarapoto que nada tiene que ver con Yumbilla…

¡Nosostros casi acabamos en la otra punta de la región y sin catarata!

Por supuesto estos últimos tramos de la mototaxi son por pistas de tierra con muchísimos socavones y traqueteo continuo.

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Enla mototaxi con destino Cuispes

El llevar un guía o no es completamente opcional y en Cuispes intentan vender la moto de que el guía es muy importante porque pachín-pachán, etc. Pero no, el camino es muy sencillo de seguir y cuando hay alguna bifurcación (pocas) hay carteles indicando a qué sitio lleva cada una.

A nosotros intentaron colárnosla con que sin guía era imposible llegar a la base de la segunda caída porque había que utilizar una soga (de ahí la diferencia de precio, 40 soles por el recorrido normal o 60 soles por el recorrido y la soga).

Yo les dije que no me hacía falta, que era bastante montañero y que cuando llegase a lo de la soga ya valoraría yo si lo podía hacer o no.

Una vez en el punto de inicio, el circuito básico que pasa por varios miradores y culmina (con una subida algo pesada pero breve) a los pies del primer salto se puede hacer en 2 horas o menos según el ritmo y las paradas.

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Cuánta razón…

La soga puede añadir tranquilamente por lo menos 30 o 40 minutos a la ruta, por lo que yo creo que una estimación holgada para el recorrido entero de ida y vuelta sería de 4 horas o 4 horas y media si hacemos también la parte de la soga.

Para volver, hay que quedar con una mototaxi (nosotros le pedimos el teléfono al que nos llevó) o bajar caminando los 5 km que hay desde el inicio del trekking hasta Cuispes, donde se puede coger una mototaxi para volver a Pedro Ruiz.

El Trekking Paso a Paso

El precioso recorrido por bosque húmedo hacia Yumbilla empieza a 2096 metros de altitud. Desde ahí, se puede hace la ruta a otras cataratas que tienen también varios ciento de metros de caída (Cataratas Pabellón y Chinata) pero al parecer son bastante más exigentes, así que quedan para otra vez.

La entrada a la ruta principal está perfectamente marcada con un portalón y una pequeña caseta que invita a meterse de lleno en el frondoso bosque que, además, en este primer tramo y para levantar los ánimos, empieza en continuado descenso.

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¡Vamos allá!

Tras pasar por el árbol conocido como la Pezuña del Diablo a causa de la intrincada forma que sus raíces han formado sobre la roca, llegamos al primer mirador.

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Los miradores más importantes de la ruta están perfectamente señalizados y tienen casetas de madera artesanales que invitan a quedarse a pasar unas horas de relax.

En concreto, este mirador no ofrece ninguna vista sobre la catarata, pero sí sobre el vasto y frondoso valle situado a nuestros pies.

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Caseta del primer mirador

¡Espectacular! Si ya nos encontramos algo así al poco de empezar a andar, ¿cómo será la catarata y todo el entorno que la rodea cuando estemos aún más metidos en la profundidad del bosque?

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Poco a poco se nos empezaba a hacer la boca agua… (nunca mejor dicho).

El primer salto de agua de la ruta es la pequeña Catarata Cerro Medio, situada en una zona muy cuca y que nos permite pasar por detrás de la caída.

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Catarata Cerro Medio

Continuando la ruta, llegamos al segundo salto de agua que aún no tiene nada que ver con Yumbilla: la Catarata de Cristal.

Esta sí que es mucho más bonita que la anterior, sobre todo por las formas que va tomando el agua a medida que cae por la ladera de la roca.

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Catarata de Cristal

Aunque a primera vista pueda parecer que solo mide 20 metros de altura, realmente si levantamos la mirada y nos fijamos bien veremos que el agua comienza a caer desde mucho más arriba y que la catarata tiene varios pequeños saltos hasta llegar a su fin que es por donde pasamos nosotros.

A partir de aquí el camino ya va dirigido a llegar a los miradores de Yumbilla, siguiendo siempre el sendero marcado con sus sube-y-bajas continuos atravesando la jungla de Amazonas.

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¡Hay que atravesar incluso árboles!

Después de pasar el desvío para el “Sector Soga” (que dejé para la vuelta), llegamos a una bifurcación con un cartel:

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Lo mejor es ir primero al Mirador Betina, porque está a tan solo 50 metros y se tiene una preciosa vista de la tercera caída de la Catarata Yumbilla desde una altura y un ángulo privilegiados.

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¡Pero qué bonita que es! Supuestamente la soga lo que hace es facilitar la bajada hasta la base del tercer salto, es decir, hasta esa hermosa lagunilla que se forma con el agua que cae… ¡Tendría que intentar hacer el descenso sí o sí!

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Desde el mirador se puede seguir un sendero que sale a su derecha o volver a la bifurcación anterior y continuar hacia el 1er y 2º saltos de la catarata.

Solo hay que caminar unos minutos para poder ver el espectáculo de la Catarata Yumbilla con sus magníficos y altísimos primeros tramos.

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¡Guau!

¡De otro mundo! Nunca había visto una catarata tan alta (sí que había visto cataratas enormes y potentes en Islandia, pero nunca con agua cayendo desde tan arriba).

Creo que no hay que conformarse con quedarse con esta vista por muy impactante que sea…

Desde aquí, siguiendo el camino y cruzando un pequeño puente colgante, podemos subir por un sendero algo empinado pero sin peligro que nos lleva hasta la base de la segunda caída de la catarata (la más grande).

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La sensación de ser una hormiguilla en el mundo es total. ¡Menudo tamaño!

Es posible trepar (con cuidado porque es muy resbaladizo) por algunas de las rocas para acercarse aún más a la caída y aumentar la sensación de altura al mirar hacia arriba.

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Ciertamente, los dos nos quedamos hipnotizados por semejante espectáculo natural.

Habíamos llegado esa misma mañana a Chachapoyas tras 15 horas de autobús desde Trujillo y ya estábamos presenciando algo así. Nos merecíamos un descanso y disfrutar de lo que teníamos delante de nuestros ojos.

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Busca a Wally…

Cuando empezamos el camino de vuelta (siguiendo el mismo sendero) llegaba un grupo de tres peruanos al final de la ruta. Fue entones cuando nos dimos cuenta de que habíamos hecho toda la ruta completamente solos.

¡Toda esa naturaleza y solo para nosotros! Un lujazo, vamos.

Al pasar de nuevo junto al sector de la soga valoré la situación y vi que podía hacerlo sin demasiada complicación.

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Descendiendo por la soga

Son varios tramos con varias sogas que ayudan a hacer un descenso bastante vertical hasta el pie de la tercera caída de Yumbilla.

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La bajada es relativamente sencilla para los que tenemos espíritu de cabra, y la recompensa es total… Llegar a ese Valle Encantado peruano en solitario y sentir el poder de la naturaleza es impagable.

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Tercera caída de la Catarata Yumbilla

La subida fue algo más intensa, trepando por la soga y los empinados escalones de piedra y tierra, pero el esfuerzo había valido la pena.

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Al menos las vistas de la catarata acompañan durante toda la subida

A medida que nos acercábamos al punto de inicio intentamos llamar a nuestro conductor de Mototaxi, pero no cogía el teléfono. Cuando contestó ya estábamos caminando hacia Cuispes. Tardó 40 minutos en llegar y nos sorprendió que trajese 2 niños de pasajeros…

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Luz al final del “túnel”

Pero no, no eran pasajeros, los traía para hacer de contrapeso y que no se le saliese la cadena de la mototaxi… jajaja, increíble.

Los niños resultaron ser muy majos y educados. Lo pasamos muy bien en el tramo de Cuispes a Pedro Ruiz. Allí cogimos la combi y regresamos a Chachapoyas para descansar y asimilar todo lo que habíamos visitado y recorrido.

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En la mototaxi, con los niños… y sí, ¡cansados!


Ruta de la Catarata de Gocta

¿Cómo es la catarata?

Con Gocta pasa algo parecido a Yumbilla… Y es que con sus 771 metros de caída acumulada (principalmente en dos enormes saltos) la promocionan y venden como la tercera más grande del mundo, aunque buscando por Internet aparecen otros nombres que la superan…

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Primer salto de la Catarata de Gocta

No sé… a lo mejor influyen otros factores, pero realmente no me importa. La Catarata de Gocta es naturaleza salvaje y pura y, sin duda, uno de los puntos más visitados de toda la región.

La Ruta a la Catarata

El trekking de la catarata de Gocta tiene dos posibles versiones y ninguna de ellas debería ser tomada a la ligera tanto por longitud como por desnivel acumulado.

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Mapa-resumen de las dos posibles rutas a Gocta

Para llegar hasta el punto de inicio hay que coger primero una combi que vaya en dirección a Pedro Ruiz (5 soles, 40 minutos) y bajar en el punto del que salen las mototaxis a Cocachimba o San Pablo (10 soles por persona). Hay algunas combis, como la que cogimos nosotros, que van directamente a Cocachimba por 10 soles, lo que sale muy bien de precio para quien vaya a empezar la ruta desde ahí.

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Carretera a Cocachimba

Ruta 1 o Ruta del Segundo Salto: es la más sencilla de las dos. Un camino de ida y vuelta que empieza y termina en Cocachimba (1800 msnm) y llega hasta la base de la segunda caída. Son algo más de 11 kilómetros en total con un desnivel acumulado nada tonto (aunque se puede alquilar una mula por 40 soles que hace unos dos tercios del recorrido).

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Turistas haciendo el camino en mula

Ruta 2 o Ruta de los Dos Saltos: la más larga, variada y espectacular. Comienza en San Pablo (1930 msnm) y lleva hasta la base del primer salto en un alucinante y precioso camino de 6 km de longitud por bosque estilo jungla. Después, desciende por un sendero muy empinado hasta conectar con el tramo final de la Ruta 1 y así llegar a la base del segundo salto y salir por Cocachimba. En total son 17 kilómetros y un desnivel que roza los 4 dígitos, así que hay que estar acostumbrado a ese tipo de tutes para poder disfrutarla (¡y terminarla!).

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Cualquiera de las dos rutas permite disfrutar del poder del agua

En Chachapoyas hay un sinfín de agencias que ofertan la excursión de un día a Gocta. Todas ellas hacen la Ruta 1 y por el precio que piden (70 soles) creo que compensa hacerla de forrma independiente y a un ritmo propio sin depender de cómo sea el grupo.

Además, en cualquiera de las dos versiones de la ruta el camino está perfectamente señalizado y es imposible perderse, por lo que llevar un guía para que te guíe por donde no hace falta ser guiado… Bueno, elecciones personales.

El Trekking Paso a Paso

Para conquistar la Gocta nos separamos: cogimos a las 7:30 una combi en la Terminal Terrestre de Chachapoyas que llevó a mi madre hasta Cocachimba por 10 soles y me dejó a mí en el punto de donde salen las mototaxis a San Pablo (10 soles). Ella haría la Ruta 1 y yo la Ruta 2 y nos juntaríamos al final en Cocachimba.

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Paisajes al inicio de la Ruta 1

Tardamos unos 10 o 15 minutos por una pista tipo la de Cuispes en llegar a San Pablo. Allí me registré en la oficina de turismo (¡era el primero de la mañana!) y pagué los 20 soles del boleto (hay que pagar 20 soles por la Ruta 2 y 10 soles por la Ruta 1) aunque después nadie comprobó nada, por lo que me sentí un poco idiota.

Tras esto, atravesé el pueblo siguiendo las indicaciones y me puse en ruta con un objetivo claro: ¡llegar a la base del primer salto de la Catarata de Gocta antes que nadie para sentirme por un momento el dueño del mundo!

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¡Empieza la ruta!

Tampoco iba a ser algo muy complicado, porque aún no se había registrado nadie y yo tengo un buen paso en montaña, así que… ¡estaba chupado!

Los primeros kilómetros fueron un constante sube-y-baja por un camino precioso y con vegetación verde muy intensa.

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¡Un bosque como tiene que ser! Disfruté mucho de la caminata observando el paisaje, las vistas y escuchando el ruido de los pájaros y los insectos.

Aproximadamente cada kilómetro hay una gran caseta que sirve de mirador y parada de descanso. Además, cada una tiene algo de información acerca de la vida tradicional en la zona o sobre algo de la naturaleza del lugar.

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Al cabo de 1 hora había hecho ya los primeros 4 kilómetros, y fue entonces cuando llegué a la bifurcación.

Aquí tendría que regresar después para bajar hasta la conexión con la Ruta 1, pero por ahora aún tenía que acercarme a ver el primer salto.

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Bifurcación del camino

Ya cerca de mi primer objetivo, justo en un puente que hay que cruzar, me topé con unos chicos peruanos muy majos que habían comenzado a caminar una hora antes que yo.

Parece ser que los locales no tienen que registrarse… Después de hablar un rato, seguí caminando a mi aire disfrutando del bosque, pero quedamos en encontrarnos al final del camino.

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Y de repente y sin previo aviso, empezó el potente ruido del agua. Sin darme cuenta ahí estaba yo, frente al primer salto de agua de la Catarata de Gocta, y como suponía… ¡No había nadie!

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Subida al mirador del primer salto de la catarata

Subí las escaleras que dan el acceso más cercano a la caída y me senté a contemplar el poder del agua. ¡Un pasote!

Al cabo de un rato, aparecieron los compañeros de caminata que había dejado atrás y aprovechamos para hacernos unas fotos y compartir el momento ya que la ocasión lo merecía.

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Después de 40 minutos de recreación dedicados íntegramente a este primer salto, me dispuse a volver a la intersección para hacer la gran bajada hasta la conexión con el tramo final de la Ruta 1.

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Una vez más en las profundidades de la naturaleza

 

Cuando ya estaba casi llegando al cruce, vi delante de mí a tres personas que me parecían familiares…

¡Eran los mismos con los que habíamos coincidido en Yumbilla! No me lo podía creer, menuda casualidad.

Estaban haciendo el mismo camino así que me uní un buen rato a ellos. La verdad es que eran bien majos… Sobre todo el chico mayor, que me enseñó varias expresiones slang que se utilizan en Perú (nunca me olvidaré de “Estoy Chihuan”, porque la historia de la frase es buenísima).

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Continuando el camino pero esta vez acompañado

El chico más joven (que tenía edad como para ser mi alumno) era realmente de Barcelona pero estaba pasando unos meses con su madre en Perú y aprovechando para hacer turismo nacional con su familia.

Juntos iniciamos la bajada que resultó ser más empinada de lo que me esperaba, pero sin ninguna complicación especial.

Aunque casi todo este tramo transcurre por un tupido trozo de bosque, hay dos miradores que impresionan porque dejan ver por primera vez el enorme tamaño y belleza de la Catarata de Gocta.

Por momentos me daba la impresión de que podría saltar cualquier dinosaurio de Parque Jurásico, ya que todo se asemejaba mucho a la mítica Isla Nublar de la película.

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Vista de los dos saltos de la catarata

Una maravilla sin igual.

Al finalizar el tramo de bajada cruzamos un puente colgante y, tras subir un rato por la senda de la derecha, llegamos ya a la unión con la parte final de la Ruta 1.

Desde ahí se tarda poco en llegar hasta el segundo salto (sobre todo teniendo en cuenta todo lo que ya había caminado…).

El camino es también muy bonito, aunque más transitado que el tramo de la Ruta 2, y muy pronto el segundo salto de la catarata empezó a aparecer entre la espesa vegetación.

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¡Llegando al pie del segundo salto!

¡Realmente es una flipada de caída! Tiene aproximadamente 500 metros de altura y cuanto más te acercas más insignificante te sientes…

Una vez ya casi a sus pies, vale la pena dedicar un buen rato a sentarse y disfrutar con calma del entorno, porque es espectacular.

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Atención a la diferencia de tamaño entre la catarata y la gente

Vista desde abajo, la cascada parece salir de lo alto de un circo de piedra rodeado por enormes laderas verdes al final de un ancho valle.

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Me pasé allí por lo menos otros 40 minutos hipnotizado por la caída del agua y las formas que iba tomando según el viento.

Mis compañeros de ruta se bañaron en la laguna (¡ellos sí que son valientes!), pero yo no sentí esa necesidad, así que me quedé observando.

Aunque aquí no estábamos solos, en total no llegamos a juntarnos más de 20 o 30 personas a la vez, por lo que igualmente se conservaba la magia del lugar.

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Maravilloso entorno de la Catarata de Gocta

Cuando ya me sentí plenamente empapado (sí, algo mojado también estaba por lo que salpicaba el agua) del subidón de adrenalina de naturaleza, me despedí de mis compañeros y me puse a caminar hacia Cocachimba.

Sabía que eran casi 6 kilómetros, pero con lo que no contaba era con que los últimos 2 kilómetros fuesen prácticamente de subida continua, y yo ya estaba algo cansado…

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Camino de regreso. Objetivo: Cocachimba

No es que fuesen muy difíciles, pero había una especie de calor húmero (¡y el pronóstico del tiempo daba lluvia, fresco y viento!) que me cansaba más de lo normal.

Por lo menos de vez en cuando hacía una paraba y me maravillaba con la vista de la catarata a lo lejos, omnipresente durante casi todo el trayecto.

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¡Hasta otra Gocta!

A pesar de todo lo que disfruté, me alegré mucho al divisar Cocachimba. Mi madre estaba esperándome en un restaurante que nos habían recomendado: Gocta Amazonas.

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Llegando a Cocachimba

Nada más llegar me tomé dos zumos naturales de fresa que estaban deliciosos y cuando ya había recuperado el aliento y la hidratación, pedimos para comer trucha local frita.

La verdad es que no tenían demasiada “chicha”, pero estaban deliciosas. Se notaba que eran truchas de verdad y no sucedáneos de plasticalla.

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Para acompañar pedimos zumo de cocona, una fruta de la que nunca habíamos oído hablar y que tenía un sabor completamente diferente a cualquier zumo que hubiese probado antes en mi vida.

Mientras comíamos, vi por la ventana primero a mis compañeros de trayecto que ya habían terminado también, así que salí a despedirme de ellos…

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… y después al conductor de la combi de la mañana, que nos indicó desde fuera que nos esperaba al doblar la esquina para llevarnos de vuelta a Chachapoyas.

La verdad es que nos vino genial, porque nada más salir del restaurante nos montamos y en menos de 10 minutos estábamos ya en ruta.

Desde luego la ruta estrella de la región no defrauda: La Catarata de Gocta ofrece una desconexión integral y una mimetización total con la naturaleza que, en el fondo, a mí es siempre lo que más me llena.

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¡Hemos exprimido la región al máximo!

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