Irán 2017 – Etapa 4 – Persépolis: Piedra y Grandeza

Simplemente magnífica. La visita al enorme complejo de Persépolis y sus cercanas necrópolis ha sido para mí como un intenso día en Port Aventura. Una salvaje montaña rusa atrás en el tiempo que me ha llevado al esplendor y ocaso de uno de los mayores imperios de la historia. Parte de lo que somos hoy en día como civilización estaba ya recogido aquí hace 2500 años. Sobrecogedor.

Breve Historia de Persépolis

Breve por ser un resumen sacado de un panfleto (muy bien trabajado por cierto) que nos dieron en la entrada, y breve por lo poco que duró…

En el año 518 a.C. Darío I estaba al mando de un vasto imperio con una sólida base cultural. Decidió fundar Persépolis en el corazón de este imperio para servir tanto como un símbolo de su poder como de lugar de celebración de los eventos nacionales y religiosos.

Para ello, ordenó primero la construcción de una plataforma a los pies de un monte llamado Mehr que serviría como base para futuros palacios y viviendas. Esta enorme plataforma cubrió un espacio equivalente a 125.000 metros cuadrados y alcanzó la altura de 12 metros sobre la planicie de la base del monte.

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Vistas del Complejo de Persépolis desde la tumba de Artaxerxes II

Darío inició ahí la construcción de varias estructuras: un palacio privado (el Tachara), un enorme salón de audiencias (el Apadana) y una tesorería.

El trabajo en estas y otras estructuras continuó durante más de 50 años, durante el reinado de Artaxerxes e incluso hasta el fin de la era Aqueménida.

El nombre original de esta nueva capital era Parsa, como se puede leer en algunas de las inscripciones que han sobrevivido hasta nuestros días. Esto dio a los griegos la idea de llamarla Persépolis, un nombre popular para “La ciudad de de los Persas”. Los iraníes la han llamado recientemente Takht-e Jamshid (Trono de Jamshid), siendo este personaje el más mítico y glorioso rey de la historia iraní, al que se le atribuye el establecimiento del Festival de Nowrooz (el año nuevo iraní que suele coincidir con el equinoccio de primavera).

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Los gravados de los palacios son exquisitos

El simbolismo y diseño de Persépolis fue claramente iraní, pero muchos detalles arquitectónicos son internacionales. Hay similitudes con las manifestaciones artísticas, entre otros, de los egipcios, babilonios y asirios.

Persépolos contó además conun sofisticado sistema de drenaje y canales. Cada estructura tenía una función principal, desde salones de audiencia hasta residencias privadas pasando por habitáculos para los guardianes y salas del tesoro.

El complejo se mantuvo hasta el año 330 a.C. viendo pasar a los famosos reyes Darío I, Xerxes I, Artarxerxes I, Artaxerxes II y Artaxerxes III hasta que el gran incendio provocado por el ejército de Macedonia lo destruyó.

Nuestra Visita a Persépolis y las Necrópolis

La mejor forma de visitar Persépolis, Naqsh-e Rajab y Naqsh-e Rostam es en una excursión privada de medio día desde Shiraz.

Hay autobuses regulares que comunican Shiraz con Persépolis y se puede ir en taxi desde Persépolis a Naqsh-e Rostam y después regresar para coger el autobús de vuelta a Shiraz, pero a esto le veo bastantes contratiempos. Es cierto que sale bastante más barato pero los autobuses llegan al complejo en horas en las que ya hay mucho movimiento de turistas y Persépolis requiere sus horas y compensa hacer la visita con tranquilidad.

Mi amiga Noe y yo nos unimos a las dos chicas que habíamos conocido en Yazd (Sakura de Japón y Julia de Hungría) para ir juntos en un taxi privado. Julia y Sakura llevaban ya un par de días en Shiraz así que se encargaron ellas de encontrar un taxi que nos llevase hasta allí bien temprano para evitar el mogollón de gente y el calor a las horas centrales del día.

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¡Visita multicultural!

Noe y yo llegamos a la estación de autobuses de Shiraz muy temprano (sobre las 6 de la mañana en autobús nocturno desde Yazd) y a las 7 vino a recogernos el taxista que habían encontrado Julia y Sakura. Nos unimos a nuestras amigas internacionales en el centro de la ciudad y pusimos rumbo directo a Persépolis.

Antes de las 9 de la mañana estábamos ya subiendo las escaleras que llevan al complejo de Persépolis, prácticamente solos y con una temperatura bastante llevadera (aunque en las siguientes horas el calor nos empezó a dar la lata).

Para ver todo con calma se necesita invertir por lo menos 3 horas (y eso sin tener en cuenta el museo, al que no entramos porque hay que pagar una entrada extra y nos pareció demasiado).

El taxista nos había dicho que quedábamos a la salida en una hora y media o dos, pero que nadie se engañe… Para caminar y recorrer con calma todas las estancias del complejo de Persépolis se necesita tiempo, para disfrutar con detalles de todas sus maravillas y empaparse bien de toda su grandeza.

Desde Persépolis fuimos a Naqsh-e Rajab, un buen alto en el camino. Dedicamos 15 minutos a sentarnos a la sombra contemplando estos preciosos relieves hechos directamente en roca antes de continuar a la última parada.

Llegamos a Naqsh-e Rostam cuando el sol ya estaba apretando con intensidad, sobre la 1 de la tarde. ¡Qué pasada! Después de Persépolis parecía difícil que algo más nos pudiese dejar con la boca abierta ese día, pero ahí estaban las necrópolis esperando…

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Naqsh-e Rostam: ¡otro imprescindible del país!

Como Petra en pequeño, parece increíble pensar cuántas puestas de sol han visto estas tumbas y lo bien que se conservan hoy en día. Una visita indispensable no solo para el área de Shiraz, si no para el país entero.

A las dos y media de la tarde estábamos de nuevo en Shiraz con la sensación de haber pasado la mañana en un sueño, como si nos hubiesen hecho el mejor regalo de nuestras vidas.

Persépolis y las Necrópolis son una experiencia visual, humana y sensorial sin parangón.

El Complejo de Persépolis

Tres horas estuvimos deambulando entre estos muros y columnas que tanta historia han vivido (la entrada, como siempre, de 200.000 IRR). Y, en el fondo, me parece casi la mínima cantidad de tiempo que se le puede dedicar pues no llegamos a entrar en el museo (porque requería pagar una nueva entrada de 200.000 IRR, y llega un momento en el que uno se cansa de pagar).

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Mapa del recinto

Lo primero que se encuentra cualquier visitante de Persepolis es la escalera que nos lleva a la plataforma donde están todas las ruinas de los templos. Son 111 peldaños de 40 cm de largo y 10 cm de alto los que hay que subir. Puede parecer bastante incómodo (unos peldaños tan pequeños) pero fue algo deliberado para que los nobles subiesen con tranquilidad aprovechando el momento para conversar unos con otros (¡sin whatsapp!).

Al llegar arriba nos esperaba con una de las ruinas más famosas del conjunto:

La Puerta de Las Naciones

Este palacio fue construido por Xerxes (486 – 466 a.C.) y fue él mismo quien mandó inscribir el nombre de “La Puerta de Todas las Naciones”.

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Ruinas del palacio

Su hall (612 metros cuadrados) tenía cuatro impresionantes columnas y tres puertas de 10 metros de altura. Un banco de piedra situado dentro de los muros proporcionaba un sitio para descansar a los invitados reales que esperaban la concesión del permiso para pasar al patio del Apadana.

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Las puertas del este y oeste están decoradas con figuras esculpidas que hacían de modo de guardianes, siendo éstos unos seres formados por la mezcla de varios animales: cuerpo de toro, alas de águila y cabeza de hombre barbudo.

Encima de cada escultura está gravado en escritura cuneiforme una inscripción de Xerxes en Persa, Elamita y Neo-Babilonio que dice entre otras cosas: “Por la gracia de Ahuramazda he construido esta Puerta de Las Naciones”.

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Con la gracia o sin la gracia de Ahuramazda, la sensación de cruzar esta puerta que tantos reyes Persas y de otras importantes culturas habrán cruzado es indescriptible. ¡Y es solo el preludio de todo lo que viene a continuación!

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¡Emoción a tope!

La Calle del Ejército

Con sus 92 metros de longitud y 10 metros de ancho es el camino que une la Puerta de Las Naciones con la Puerta Inacabada y la parte norte del Palacio de las Cien Columnas. A los lados de la calle había gruesos muros de ladrillo que podían llegar a medir 7 metros de alto.

Entre todas las cosas que se han recuperado en esta calle destacan los Grifos (Homa) encontrados en 1954. Están colocados sobre dos pilares para su conservación.

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Se cree que fueron esculpidos para formar parte de alguna gran estructura o templo de Persépolis pero fueron descartados y abandonados bien por ser defectuosos o por un cambio de ida (“moda”) de los arquitectos (ya los Persas manejaban cambios de “tendencias”…).

Realmente son un símbolo tradicional iraní de algo parecido a un “pájaro de la suerte”, por eso fue adoptado como el símbolo de la Aerolínea Nacional de Irán.

La Puerta Inacabada

Esta puerta estaba planeada para la parte norte del Palacio de las Cien Columnas y los restos que han llegado hasta nuestros días indican que la estructura se dejó inacabada.

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Básicamente lo que hay son algunas piedras que probablemente fuesen pensadas para construir columnas y también restos de capiteles y bases junto a los pilares de la puerta.

Estos restos son valiosos por la información que aportan de los métodos de construcción (usando andamios de madera) y escultura (empezando desde lo alto hasta la base).

Palacio de Las 100 Columnas

Su extravagante hall apoyado sobre 100 columnas de piedra de 14 metros de alto le confiere el puesto de segundo edificio más grande de Persépolis. Fue construido durante los reinados de Xerxes y Artaxerxes I y algunos estudiosos creen que se utilizaba para recibir a la élite militar.

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Tenía 8 puertas y actualmente se pueden apreciar los impresionantes restos de columnas rotas y algunos relieves mostrando a un rey, soldados y representantes de 28 naciones.

Lado Sur de las Escaleras Este del Apadana

Aquí empieza la segunda parte de la grandiosidad de Persépolis: los relieves en piedra. Los de la Sección Este están mejor preservados que los de la Oeste ya que estuvieron totalmente enterrados hasta 1930 a salvo de cualquier inclemencia climatológica. Aún así… ¡recordemos que estamos hablando de algo que se acerca a los 2500 años de antigüedad!

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En esta sección se muestran 23 delegaciones esculpidas en tres filas y una parte oblicua del muro enviadas por las naciones leales (o sometidas) al Imperio Persa, llevando cada una sus regalos al Gran Rey por la celebración del Año Nuevo (Nowrooz). He de reconocer que en la vida había oído el nombre de muchas de estas naciones o pueblos…

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Cada delegación es guiada hacia el trono real por un escolta Medo o Persa.

A diferencia de los prototipos asirios, egipcios o babilonios; estas delegaciones parecen tranquilas e incluso felices, llegando como invitados más que traídos como esclavos o a la fuerza.

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La identificación de las delegaciones se ha basado en sus vestimentas y regalos:

– Primera fila: Medos, Elamitas, Heratians, Aracosias (de Afganistán), Egipcios, Bactrianos y Assagartianos (región de Yazd).

– Segunda fila: Armenios, Babilonios, Asirios, Escitas (de sombreros de punta), Gandarianos y Escitas (Amorgian).

– Tercera fila: Lidios, Capadocios, Jónicos, Parthianos y Sindhis.

– Parte Oblícua: Escitas Europeos, Árabes de Jordania, Sistanos, Libios y Etíopes.

Lado Norte de las Escaleras Este del Apadana

Igual que la sección anterior, está dividida en tres diferentes partes de figuras:

– Parte superior: muestra a los famosos guerreros portadores de lanzas, caballerizas, asistentes portando diferentes objetos y carros tirados por caballos (simbolizando los del Rey y su Príncipe).

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– Secciones Inferiores: guardas armados con lanzas seguidos por nobles del imperio. Cada uno de ellos lleva una flor de loto u otro objeto y se les ve en posición natural, conversando o interactuando unos con los otros.

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Palacio Apadana

Es el más grande de todo Persépolis. Darío I inició su construcción pero fue finalizada por su hijo Xerxes. Servía de salón donde el Rey recibía a los nobles del imperio y las delegaciones de miembros de las naciones que traían regalos por la celebración del Nowrooz.

Se trataba de una gran estancia con 36 columnas de casi 20 metros de alto, tres pórticos (cada uno con 12 columnas de altura similar), 6 puertas y 4 torres (cada una de tres pisos, diseñadas para proteger el palacio en sus esquinas).

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Las columnas del Apadana ayudan a imaginar la dimensión del palacio

Las escaleras que bajan del Apadana mirando hacia la Puerta de Las Naciones tampoco se pueden pasar por alto. Están decoradas con, una vez más, guerreros portadores de lanza pero en tamaño miniatura y siguiendo los desniveles de los escalones. ¡Una pasada!

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Palacio de Tachara

Esta impresionante construcción está situada 3 metros más elevada que el Apadana y era la residencia privada de Darío I. La superficie de sus muros está tan pulida que en ocasiones los muros de piedra hacen que se reflejen imágenes (por eso era conocido anteriormente como El Palacio Espejo).

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Está formado por una sala cuadrada rodeada por un pórtico de 8 columnas al sur, dos dormitorios (cada uno con 4 columnas) al norte y cuartos para la guardia personal en los otros lados.

Su construcción fue iniciada por Darío pero finalizada por Xerxes (como tantas otras partes de Persépolis).

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Los muros y escaleras que llevan hasta el palacio son impresionantes. Los originales muestran figuras de sirvientes o sacerdotes llevando comida o incluso animales vivos. Posteriormente Artaxerxes III construyó una pequeña escalera en el lado oeste decorándola con nuevas delegaciones portadoras de regalos.

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Se puede decir que es un gran museo de la historia de la caligrafía, ya que en sus muros hay inscripciones de diferentes épocas: textos cuneiformes de las épocas de Darío, Xerxes y Ataxerxes III; textos Persas de escribas Sasánidas y aún más (textos de los períodos Saljuquid, Timurid, Safavid, Qajar…).

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Sin duda una de las edificaciones del complejo que más me ha impresionado.

Palacio Hadish

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De las estructuras peor conservadas de Persépolis está este templo de la era de Xerxes. Era su palacio privado y en sus restos se pueden intuir los restos del fuego de Alejandro que se llevó todo por delante.

Tesorería y Harem de Xerxes

La primera fue construida por Darío I y ampliada por Xerxes y servía como una estructura rectangular estilo fortaleza con gruesos muros y una única entrada. Fue una de las más ricas del mundo y Alejandro tuvo que usar 3000 camellos y mulas para llevarse su contenido.

Al subir a las tumbas de Artaxerxes II y III se puede ver perfectamente su enorme tamaño, ocupando buena parte de la superficie de Persépolis.

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El Harem de Xerxes (palacio residencial de la familia de Xerxes) está ocupado hoy en día por el Museo de Persépolis y las oficinas de administración del complejo. Por desgracia la entrada no está incluida con el ticket del recinto y aunque nosotros no entramos (en parte por tiempo, y en parte por sobre-saturación de emoción) seguro que vale la pena.

Tumbas de Artaxerxes II y Artaxerxes III

Estas magníficas tumbas esculpida directamente en la roca de la montaña están situadas en un montículo sobre Persépolis. Se atribuyen a Artaxerxes II y a Artaxerxes III pero no se tiene certeza absoluta.

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Tumba de Artaxerxes II en la ladera del montículo

En su momento me parecieron totalmente alucinantes. ¡Pensar que se construyeron hace más de 2000 años!

Y me siguen pareciendo alucinantes, solo que una hora después estábamos visitando el complejo de Naqsh-e Rostam y… ¡es aún más impactante!

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Tumba de Artaxerxes III

Parece increíble cómo algo que solo es una mera ilusión o reflejo de lo que fue en su momento pudo causarme tantas sensaciones. Quedará grabada en mi memoria como una de las experiencias más intensas de mi vida que he tenido viajando.

Naqsh-e Rajab

Cuatro magníficos relieves de la época Sasánida mostrando diversas escenas de los reinos de Ardashir I (Ardacher I, 224-239 d.C.) y su hijo Shapur el Grande (Sapor, 239-270 d.C.) están ocultos entre enormes rocas cerca de la carretera que conecta Persépolis con Naqsh-e Rostam.

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La primera escena que nos encontramos es la investidura como rey de Ardashir y a su izquierda está el busto de Kartir, el gran sacerdote de la era Sasánida.

También a la derecha de la investidura de Ardashir está la investidura de Shapur, mucho más dañada que las anteriores.

El cuarto relieve es magnífico y muestra a Shapur montando a caballo seguido por miembros de su familia y altos miembros del estado.

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La entrada es relativamente barata (80.000 IRR) y aunque después de visitar Persépolis el tamaño de Naqsh-e Rajab pueda parecer irrisorio, vale igualmente la pena.

Naqsh-e Rostam

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Listo para la última visita de la mañana a treintaytantosmil grados

No he estado nunca en Petra (aunque ganas no me faltan), pero el haber venido hasta Naqsh-e Rostam (a pocos kilómetros de Persepolis, precio habitual de 200.000 IRR) me ha servido para mitigar un poco más el ansia de dejarme caer en ese estupendo valle de Jordania.

Al llegar en el taxi dudamos de si entrar o no, porque desde la taquilla ya se ve decentemente gran parte del conjunto… ¡pero menos mal que entramos!

Aquí, esculpidas en un acantilado, hay cuatro soberbias tumbas que se atribuyen (de izquierda a derecha) a Darío II, Artaxerxes I, Darío I y Xerxes I.

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Las tumbas de Artaxerxes II y III de Persepolis se construyeron siguiendo el modelo de las aquí presentes, y los relieves bajo las entradas a las tumbas muestran escenas de conquistas imperiales y ceremonias reales de la época Sasánida.

Tumba de Darío II

El relieve bajo la tumba atribuida a Darío II de casi 8 metros de largo y 3 metros de alto muestra una escena de una Victoria Ecuestre de Shapur II.

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Tumba de Artaxerxes I

Bajo este mausoleo hay dos paneles con relieves, pero el primero de ellos está prácticamente destruido en su totalidad.

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El segundo en cambio se conserva muy bien y muestra el Triunfo de Hormozd II (302-309 d.C.) que fue el hijo y sucesor de Narse. Aquí se representa a caballo con una enorme lanza sobre el enemigo.

Tumba de Darío I

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Bajo la tumba de Darío El Grande hay varios relieves, todos bien conservados y de gran importancia.

– La Investidura de Narse (294-302 d.C.): Narse era el hijo más joven de Shapur I y fue el “Gran Rey de Armenia”.

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– La Victoria de Bahram II (274-294 d.C.): en este relieve se muestran realmente dos victorias de Bahram II.

– El Triunfo de Shapur I (239-270 d.C.): a la izquierda de la tumba de Darío I está el que es considerado uno de los relieves y tesoros más importantes de Irán. Este en concreto representa al rey Shapur I a caballo agarrando a un emperador romano a la vez que recibe la sumisión de otro emperador romano arrodillado ante su caballo.

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Tumba de Xerxes I

Estaba en algún proceso de restauración durante nuestra visita y no se podía apreciar bien por los andamios que la cubrían.

Ka’bah de Zoroaster

Delante de la tumba de Darío II está esta torre de piedra que se creía era un templo del fuego de la época Aqueménida pero hoy en día se piensa que era más bien una tesorería. Los muros tienen inscripciones relatando posteriores victorias Sasánidas.

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Naqsh-e Rostam fue un gran punto y final para una formidable mañana 100% Persa. Un profundo viaje al saber y cultura de uno de los mayores imperios que ha habido sobre la faz de la tierra.

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